Sacar lo viejo, roto o sin uso es el paso más importante para permitir que la energía nueva del 2026 entre al hogar.
Antes de colocar el primer adorno navideño, el Feng Shui exige un proceso de limpieza profunda y depuración conocido como «vacío fértil». Acumular objetos que ya no se usan, ropa que no queda o aparatos descompuestos genera energía estancada que bloquea el progreso. En la cultura mexicana, solemos guardar cosas «por si acaso», pero esta práctica envía un mensaje de carencia al universo, indicando que no confiamos en que tendremos los recursos para comprar algo nuevo en el futuro.

La limpieza debe comenzar de arriba hacia abajo y de adentro hacia afuera, poniendo especial atención en armarios, alacenas y cuartos de triques (bodegas). Todo aquello que no se ha utilizado en el último año debe ser donado, vendido o desechado. Al liberar espacio físico, se libera espacio mental y emocional, reduciendo la ansiedad y el estrés característicos de la temporada decembrina.
Es vital revisar la vajilla y los adornos de años anteriores. Las esferas rotas, las series de luces que ya no prenden o los manteles manchados deben irse. Conservar objetos rotos atrae «energía quebrada» a las finanzas y a la salud. La Navidad es una celebración de renovación, y no se puede construir lo nuevo sobre cimientos viejos y desgastados.
Además de la depuración física, se recomienda realizar una limpieza energética posterior. Trapear los pisos con agua, vinagre y aceites esenciales de cítricos o pino ayuda a cortar las densidades energéticas acumuladas durante el 2025. Ventilar la casa abriendo todas las ventanas durante la mañana, incluso si hace frío, es necesario para oxigenar los espacios y renovar el Chi.
Este proceso no solo embellece el hogar para recibir a las visitas, sino que prepara el terreno para las intenciones de Año Nuevo. Un hogar ordenado y limpio eleva la vibración de sus habitantes, facilitando que los propósitos de salud, dinero y amor encuentren un lugar donde aterrizar y florecer en el ciclo entrante.


