Congreso impulsa atención integral y diagnóstico oportuno del Parkinson

 

Por Bruno Cortés

 

En el Congreso, donde muchas veces los temas de salud pasan a segundo plano frente a la política dura, esta vez se abrió espacio para hablar de un problema que afecta a miles de familias: el Parkinson. Legisladoras del PT pusieron el tema sobre la mesa con un mensaje claro: el país necesita políticas públicas más completas para atender esta enfermedad, no solo en hospitales, sino en todo el entorno de quienes la viven.

El Parkinson no es cualquier padecimiento. Es una enfermedad neurodegenerativa que afecta el movimiento y la calidad de vida, y que ya es la segunda más frecuente en adultos mayores en México. Las cifras no son menores: entre 300 mil y 500 mil personas la padecen en el país, y a nivel mundial los casos se han duplicado en las últimas décadas. Es decir, no es un problema aislado, es una tendencia que va en aumento y que el sistema de salud tiene que empezar a anticipar.

Aquí es donde entra el debate de política pública. Lo que se discutió en el foro no fue solo diagnóstico, sino cómo el Estado puede construir una atención integral: detección temprana, acceso a terapias, acompañamiento psicológico y apoyo a las familias. Porque el impacto del Parkinson no se queda en el paciente, también sacude la dinámica familiar, la economía del hogar y la estabilidad emocional.

Otro punto clave es que la ciencia ya avanzó, pero el acceso no siempre. Hoy existen tratamientos más sofisticados, incluso intervenciones que pueden mejorar la funcionalidad de los pacientes por años, pero el reto está en que esas opciones no llegan a todos por igual. Ahí es donde la política pública tiene que cerrar la brecha entre lo que ya se puede hacer y lo que realmente se ofrece en el sistema de salud.

Además, se insistió en un problema estructural: el diagnóstico tardío. Muchas personas llegan a consulta cuando la enfermedad ya avanzó, lo que reduce las posibilidades de mejorar su calidad de vida. Por eso, el llamado es a fortalecer el primer nivel de atención, capacitar médicos y generar campañas de información que permitan detectar el Parkinson a tiempo.

En pocas palabras, lo que se plantea es cambiar la lógica: dejar de reaccionar cuando el problema ya es grave y empezar a prevenir, detectar y acompañar desde etapas tempranas. Porque en temas de salud, especialmente en enfermedades crónicas, el costo de no actuar a tiempo siempre termina siendo más alto, tanto para las familias como para el propio Estado.

 

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