Chignahuapan: La capital de la esfera y el último refugio del vidrio soplado

Más de 200 talleres familiares producen millones de adornos navideños; una tradición que resiste a la competencia china.

En la Sierra Norte de Puebla, el Pueblo Mágico de Chignahuapan vive su momento cumbre del año. Aquí se producen más de 70 millones de esferas navideñas anualmente, utilizando la técnica tradicional de vidrio soplado. A diferencia de los adornos de plástico industrial provenientes de Asia, cada pieza aquí es única, pintada y decorada a mano por artesanos que han heredado el oficio por generaciones. Visitar los talleres no es solo una compra, es un acto de apoyo a la economía nacional.

El recorrido turístico obligado incluye el Castillo de la Esfera y los pequeños locales del centro, donde se pueden encontrar diseños que van desde lo clásico hasta formas vanguardistas o personalizadas con nombres. Los precios son inmejorables, con cajas de docena desde 80 pesos, una fracción de lo que cuestan en tiendas departamentales de la CDMX. Además de las compras, el pueblo ofrece atractivos como la inmensa Virgen de la Inmaculada Concepción y sus aguas termales.

La carretera de acceso es sinuosa y propensa a la neblina, por lo que se sugiere manejar con precaución y de día. El clima es frío y húmedo, ideal para lucir chamarras y bufandas. Los hoteleros reportan una ocupación del 95% para los fines de semana de diciembre, por lo que si se planea pernoctar, reservar con antelación es obligatorio. Comprar en Chignahuapan es garantizar que el árbol de Navidad tenga alma mexicana.

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