Entre los bosques de pino y encino de Michoacán, las Cascadas de Ichaqueo emergen como un destino ideal para quienes buscan escapar del bullicio urbano en Semana Santa. Este paraje, aún poco explorado por el turismo masivo, ofrece saltos de agua, pozos naturales, senderos rodeados de biodiversidad y una conexión única con la cultura purépecha. Un lugar donde el ecoturismo se vive con intensidad, sin perder de vista la conservación de su entorno virgen.
Un espectáculo natural: las cascadas y sus pozos
El principal atractivo son sus cascadas escalonadas, donde el agua desciende entre rocas cubiertas de musgo, formando pozos de tonos esmeralda ideales para nadar. A diferencia de otros destinos más concurridos, aquí el ambiente es íntimo: el sonido del agua al caer se mezcla con el canto de aves como colibríes y halcones peregrinos. Los visitantes pueden refrescarse en sus aguas frías o simplemente admirar el contraste entre la vegetación exuberante y las rocas pulidas por el tiempo.
Senderismo y aventura entre pinos y encinos
Los senderos que rodean las cascadas son perfectos para caminatas de distintos niveles. Al adentrarse en el bosque, se descubren madroños, ahuehuetes y flores silvestres, mientras que los más afortunados pueden avistar zorros, armadillos o incluso pumas en zonas alejadas. Para los amantes de la adrenalina, hay opciones de rápel junto a las caídas de agua y una tirolesa que cruza la barranca a 20 metros de altura.
Cultura purépecha y gastronomía tradicional
A menos de una hora se encuentran pueblos como Santa Clara del Cobre y Pátzcuaro, donde la herencia purépecha sigue viva. Los viajeros pueden probar corundas, sopa tarasca y uchepos, o admirar el trabajo de los artesanos del cobre. Si el viaje coincide con fechas especiales, no hay que perderse ceremonias como la Danza de los Viejitos, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.
El Parque Ecoturístico Cascadas de Ichaqueo ofrece cabañas con chimenea y áreas para acampar bajo las estrellas. Para quienes prefieren mayor comodidad, el Restaurante Piedra del Sol —a 20 minutos de Morelia— combina gastronomía regional con glamping pet-friendly, ideal para viajeros con mascotas.
Desde Ciudad de México se llega en 4 horas por la autopista a Morelia y luego hacia el sur por la carretera a Pátzcuaro. En transporte público, los autobuses a Morelia son la mejor opción, seguidos de un taxi hasta el parque.
Un consejo: Llevar calzado antiderrapante para las caminatas, bloqueador biodegradable para proteger los pozos y una cámara para capturar los atardeceres entre las montañas. Las Cascadas de Ichaqueo no son solo un destino, sino una experiencia que reconcilia con la naturaleza.