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Ayuso cancela gira en México; Xcaret niega presiones oficiales

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Por Bruno Cortés

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, canceló la última parte de su visita a México y decidió no acudir a la gala de los Premios Platino Xcaret, luego de acusar al Gobierno mexicano de generar un “clima de boicot” contra su presencia en el país. La decisión también dejó fuera una etapa prevista en Monterrey, donde tenía contempladas actividades públicas y privadas.

El jaloneo comenzó cuando la Comunidad de Madrid difundió un comunicado en el que sostuvo que el Gobierno mexicano habría amenazado con cerrar el complejo donde se realizará la gala si Ayuso asistía al evento. En el mismo documento, el gobierno regional afirmó que la mandataria madrileña optó por no acudir para evitar afectaciones a empresarios mexicanos y participantes de la premiación.

Grupo Xcaret respondió con un posicionamiento propio y negó de manera categórica haber recibido amenazas o instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum o de algún funcionario del Gobierno de México respecto a la realización de los Premios Platino Xcaret. La empresa reconoció, sin embargo, que solicitó a los organizadores retirar la invitación a Ayuso para evitar que el evento fuera usado como plataforma política.

La Secretaría de Gobernación también rechazó que se hubiera intentado impedir alguna actividad de la presidenta madrileña. La dependencia sostuvo que su recorrido por México se desarrolló en un ambiente de libertad y que no se buscó frenar presentaciones públicas ni privadas, con lo que el Gobierno federal buscó bajarle dos rayitas al choque político.

En medio de la controversia, Kenia López Rabadán, presidenta de la Cámara de Diputados, salió a respaldar públicamente a Ayuso mediante una publicación en X. En su mensaje lamentó la forma en que fue tratada la dirigente española, agradeció su visita a México y planteó que el país no necesita más polarización, sino seguridad y convivencia.

La legisladora panista también apeló a los vínculos históricos entre México y España, al señalar que ambos países comparten idioma, apellidos e historia hispánica, además de la historia prehispánica. Su posicionamiento metió a la Cámara de Diputados en una conversación que ya venía cargada desde la arena diplomática, cultural y partidista.

El punto central del conflicto ya no quedó únicamente en la asistencia o ausencia de Ayuso a una gala de cine. El caso abrió una discusión más amplia sobre los límites entre la crítica política, la libertad de expresión, la diplomacia cultural y el uso de eventos internacionales como escenario para posicionamientos ideológicos.

Los Premios Platino Xcaret reúnen a representantes de la industria audiovisual iberoamericana y, de acuerdo con Grupo Xcaret, reconocen a creadores de los 23 países que integran esa comunidad cultural. La empresa destacó que el certamen suma 13 años de trayectoria y que esta semana celebra su cuarta edición en Riviera Maya.

La gala central de la decimotercera edición está programada para este sábado 9 de mayo en el Teatro Gran Tlachco del Parque Xcaret, en la Riviera Maya. La ceremonia será transmitida para distintos países de América Latina y España, con cobertura desde la alfombra roja y una lista amplia de figuras del cine y la televisión iberoamericana.

La visita de Ayuso a México ya venía envuelta en polémica por declaraciones previas sobre el país, la Conquista y figuras históricas como Hernán Cortés. Ese contexto alimentó críticas de sectores políticos y sociales, y convirtió su agenda en un tema de alta exposición pública, no sólo en México sino también en España.

Hasta ahora, la información pública disponible muestra dos versiones contrapuestas: la Comunidad de Madrid denuncia boicot y amenazas; mientras que Grupo Xcaret y el Gobierno mexicano niegan presiones oficiales. En buen castellano chilango: cada quien puso su versión sobre la mesa, pero la prueba dura de una orden oficial no ha sido presentada públicamente.

El episodio dejó a los Premios Platino Xcaret en medio de una tormenta que no estaba en el guion de la gala. Lo que iba a ser una celebración del cine iberoamericano terminó convertido en un cruce político de alto voltaje, con México, Madrid, Xcaret, Segob y la Cámara de Diputados metidos en la misma escena.