A 23 días del colapso, persiste búsqueda de minero atrapado en Sinaloa

Por Juan Pablo Ojeda

 

A más de tres semanas del colapso en la mina Santa Fe, en El Rosario, Sinaloa, el gobierno federal mantiene activo un operativo que no se ha detenido ni un solo día. La coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, dejó claro que la prioridad sigue siendo localizar al último trabajador atrapado tras el accidente ocurrido el pasado 25 de marzo.

El siniestro se originó por el colapso de una presa de jales, una estructura clave en la actividad minera donde se almacenan residuos. En ese momento había 25 trabajadores dentro: 21 lograron salir por su cuenta, mientras que cuatro quedaron atrapados, lo que activó un despliegue de emergencia que rápidamente escaló a nivel federal.

Desde entonces, el operativo ha ido creciendo en capacidad y coordinación. Elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina, Protección Civil y otras dependencias instalaron un mando unificado para ordenar las labores. En total, participan 389 personas que ya acumulan más de 500 horas de trabajo continuo en condiciones complejas.

Hasta ahora, el balance es mixto. Dos mineros fueron rescatados con vida en días distintos, uno más fue localizado sin vida, y continúa la búsqueda de Leandro Isidoro Beltrán, el último trabajador que permanece atrapado. Las labores se han mantenido sin pausa, combinando maquinaria especializada, trabajo manual y monitoreo constante del terreno.

Además del rescate, el gobierno ha tenido que atender otro frente igual de sensible: las familias. Se han realizado decenas de reuniones informativas para mantener comunicación directa con los allegados de las víctimas, en un intento por dar certeza en medio de la incertidumbre.

Este caso también vuelve a poner sobre la mesa las condiciones de seguridad en el sector minero, una industria que, aunque representa una parte relevante del PIB nacional, sigue enfrentando riesgos operativos importantes. Lo que ocurra en Sinaloa no solo marcará el cierre de esta emergencia, sino también el tono de futuras discusiones sobre regulación, supervisión y responsabilidad empresarial en la minería mexicana.

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