Se trata de una antología con los mejores versos del poeta cubano publicados en su vasta obra, así como aquellos que quedaron inéditos, para ofrecer al lector una joya memorable.
Con el objeto de hacer llegar a los lectores la obra del desaparecido escritor y poeta cubano, Félix Guerra, Editorial Aquitania Siglo XXI publica Una flor sobre mi tumba. Lo mejor de Félix Guerra, lectura que atrapa entre sus páginas los poemas superiores de cada uno de sus libros publicados en vida, y de los que inéditos, seguían navegando por el laberinto de su cabeza.
Félix Guerra es uno de los más importantes poetas cubanos contemporáneos. Autor de obras decisivas en la historia de la isla que se han traducido a distintos idiomas. Entre esta obra destaca: Che Sierra Adentro; El año que estuvimos en ninguna parte; Para leer debajo de un Sicomoro; Diálogo interminable con José Lezama Lima.
Fue también profesor de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana y pionero del periodismo ecológico en Cuba. Tiene alrededor de 20 libros publicados a su muerte en 2021 dejó varios libros de poesía y una novela inéditos.
Para Gabriela Guerra, también escritora e hija de Félix Guerra, esta recopilación de lo mejor de la obra de su padre y textos inéditos, será una joya memorable para los lectores.
“Aunque produjo una vasta obra, no lo recuerdo como un hombre agitado o preocupado. Buscaba la felicidad en el acto de la creación, en el urdir del verso, y nunca vi que quisiera huir de ahí. Al contrario, lo perturbaba tener que extirpar, aunque fuera por días, la rutina de escribir, leer, pensar, quedarse dormido pensando, volver a escribir”, expresa.
Guerra Rey afirma que pensó mucho como titular esta antología que reúne lo mejor de la poesía de Félix Guerra, aunque dice, le gustaría que algunos lectores disientan con la selección porque eso significa que conocen la lírica del desaparecido autor cubano, y tienen ganas de luchar por ella.
“Con Félix sembré mi primer árbol, escribí mi primer libro: Monte y ciervo herido, y hace unos pocos años, trabajamos juntos en esta antología, que asumí con seriedad y compromiso, porque tenía bajo mi responsabilidad no la vida de un hombre, sino de mi propio padre”, destaca Gabriela Guerra.
Se trata, agrega, de una recopilación de versos extraordinarios, versos que la hicieron crecer, que moldearon la sensibilidad familiar y de muchos leales lectores, que lo convirtieron en un hombre grande y querido, a pesar de, y gracias a sus humanas debilidades o impurezas.
“A pesar de que no siempre estuvimos de acuerdo, con frecuencia diferíamos y discutíamos nuestras posturas con fervor, estuvo tan presente en mi vida, fue tan rica la experiencia de ser su hija, que ni se me ocurrió que no estaría en su balcón para preguntarle cosas, para compartirle otras”, explica.
Dice que hay un verso que siempre la ha acompañado, que vive en su subconsciente y cada tanto irrumpe el consciente. No es un verso de este libro; pero conceptualmente podría definir este libro. Así termina el capítulo en Para leer debajo de un Sicomoro, donde pregunta a Lezama por el árbol: “Pero si toda esa masa vegetal quedase la sorpresa de una flor, que la ponga el viento sobre mi tumba”.
“Cuando este verso interminable fue escrito, parecía el epitafio de Lezama. Hoy estoy segura que es el de Félix. Nada habría amado más que al viento que lleve la sorpresa de una flor hasta su tumba”, concluye Gabriela Guerra.
UNA FLOR SOBRE MI TUMBA: UN HOMENAJE A FÉLIX GUERRA
