Un gecko oculto en los Andes revela secretos evolutivos y enciende alertas por su supervivencia

En las alturas áridas del noroeste argentino, donde el viento y las bajas temperaturas dominan el paisaje, un pequeño reptil ha emergido como símbolo tanto del descubrimiento científico como de la fragilidad ambiental. Se trata de Homonota chelemini, una nueva especie de gecko identificada por investigadores del Conicet junto a la Universidad Nacional de la Patagonia.

El hallazgo, publicado en la revista Zoologica Scripta, fue posible tras extensas expediciones en zonas montañosas de Catamarca y La Rioja, donde este reptil habita a más de 3.000 metros de altura. Su aspecto discreto —de color gris oscuro con un patrón reticulado que le permite camuflarse entre rocas y arbustos— lo hace difícil de distinguir a simple vista, pero su genética confirmó que pertenece a un linaje único en Sudamérica.

La región donde fue encontrado forma parte del llamado Distrito Diaguita, un territorio caracterizado por su biodiversidad poco explorada y su alto nivel de endemismo. Según los científicos, este hallazgo refuerza la idea de que aún existen numerosas especies desconocidas en estos ecosistemas extremos.

Para identificar al gecko, los investigadores realizaron un trabajo que combinó exploración de campo con análisis de laboratorio. A través de estudios morfológicos y técnicas de secuenciación de ADN, compararon los ejemplares recolectados con otras especies del género Homonota. Los resultados confirmaron que se trataba de una especie nueva, adaptada a condiciones de altura poco habituales para este tipo de reptiles.

El nombre elegido, Homonota chelemini, rinde homenaje al cacique Juan Chelemín, figura histórica del noroeste argentino que lideró la resistencia indígena frente a la colonización. Con esta denominación, los científicos buscan no solo destacar el valor biológico del hallazgo, sino también reconocer la historia cultural de la región.

Sin embargo, el descubrimiento llega acompañado de preocupación. A pesar de haber sido recientemente descrita, la especie ya enfrenta múltiples amenazas. El cambio climático, la disminución de precipitaciones y la expansión de proyectos mineros —incluidos algunos vinculados al litio— están transformando rápidamente su hábitat. Además, la ausencia de áreas protegidas en la región agrava su vulnerabilidad.

Las especies que viven en ambientes de alta montaña, como este gecko, tienen un margen muy limitado de adaptación. A medida que aumentan las temperaturas, no pueden desplazarse indefinidamente hacia mayores altitudes, lo que las coloca en una situación crítica.

Para los especialistas, este hallazgo tiene un doble valor. Por un lado, representa un avance en el conocimiento de la evolución de los reptiles en Sudamérica, ofreciendo pistas sobre cómo los cambios geológicos y climáticos —especialmente durante el Pleistoceno— moldearon la biodiversidad actual. Por otro, subraya la importancia de describir científicamente nuevas especies como paso fundamental para su protección.

“Sin nombre, no hay conservación posible”, señalan los investigadores, destacando que el reconocimiento formal de una especie es el primer paso para impulsar políticas que garanticen su supervivencia.

En un contexto de creciente presión sobre los ecosistemas, el descubrimiento de Homonota chelemini no solo amplía el mapa de la vida en el planeta, sino que también actúa como recordatorio de todo lo que aún está en riesgo de desaparecer antes siquiera de ser conocido.

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