Desde niños aprendemos que los alimentos perecen, pero pocos imaginan que incluso los lentes para corregir la vista tienen un «vencimiento». A diferencia de los productos comestibles, no encontrarás una fecha impresa, pero el desgaste, los cambios en tu visión y factores ambientales marcan su vida útil.
¿Cuánto duran realmente los lentes oftalmológicos?
Los lentes recetados (para miopía, astigmatismo, hipermetropía o presbicia) no caducan como tal, pero expertos coinciden en que:
- Las micas (cristales) pierden efectividad después de 2-3 años por rayaduras, exposición a químicos (cremas, sudor) o deterioro de tratamientos antirreflejantes.
- La graduación puede cambiar, especialmente en niños, adolescentes o adultos mayores. Se recomienda revisión anual con un optometrista.
- Los armazones suelen durar más, pero pueden deformarse o dañarse con el uso constante.
Señales de que necesitas lentes nuevos
No esperes a que la visión sea intolerable. Estos síntomas indican que es hora de un cambio:
Visión borrosa incluso con los lentes puestos.
Fatiga ocular (ojos rojos, pesadez) después de usarlos.
Dolores de cabeza frecuentes, especialmente al leer o usar pantallas.
Rayas o manchas en las micas que no desaparecen al limpiarlas.
¿Por qué no debes posponer el cambio?
Usar lentes desgastados o con graduación incorrecta fuerza la vista, agrava problemas oculares existentes y puede provocar mareos o náuseas. Además:
- Los tratamientos (como el antirreflejante) pierden eficacia con el tiempo.
- Materiales como el plástico se degradan con el sol y el calor, afectando su precisión.
Aunque tus lentes parezcan intactos, revisa tu vista cada año y reemplaza las micas cada 2-3 años. Tu salud visual no es algo que debas dejar «caducar».