Por Juan Pablo Ojeda
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, condicionó el cese de la «Operación Furia Épica» y el levantamiento del bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz a la aceptación de un memorando de paz por parte de Irán. El acuerdo propuesto exige a Teherán una moratoria inmediata en el enriquecimiento de uranio a cambio del desbloqueo de fondos congelados y el fin de las hostilidades iniciadas el pasado 28 de febrero.
La Casa Blanca ha establecido un plazo de 48 horas para recibir una respuesta formal del gobierno iraní. Según métricas del Comando Central estadounidense (CENTCOM), el bloqueo naval actual ha interceptado el tránsito de aproximadamente 50 navíos comerciales y militares en las costas persas, impactando directamente el flujo logístico en una de las vías de crudo más importantes del mundo.
El acuerdo técnico contempla el levantamiento de sanciones económicas que permitirían a Irán recuperar el acceso a miles de millones de dólares en activos internacionales. Este flujo financiero está supeditado a la verificación del cese de actividades en las plantas de enriquecimiento nuclear, punto central del memorando de una página que Washington ha puesto sobre la mesa.
A petición de Pakistán, quien funge como mediador en el conflicto, la administración Trump suspendió temporalmente la fase ofensiva de la operación militar programada para esta semana. No obstante, el bloqueo marítimo permanece activo y con capacidad de respuesta inmediata en caso de que las negociaciones en Islamabad no logren un consenso definitivo.
Desde el inicio de la guerra coordinada con Israel hace poco más de dos meses, la intensidad de los bombardeos ha degradado la infraestructura portuaria iraní. El actual alto el fuego indefinido representa la ventana de oportunidad más estrecha para normalizar el tránsito de mercancías por Ormuz, cuya interrupción ha generado volatilidad en los mercados energéticos globales.
Trump advirtió mediante la plataforma Truth Social que el rechazo al pacto derivará en una escalada de ataques aéreos de «mayor intensidad». La estrategia de presión máxima busca forzar a Irán a aceptar un marco de negociación más amplio que no solo incluya el tema nuclear, sino también su influencia balística en la región.
El costo operativo de mantener la flota en el Golfo Pérsico y el despliegue de la Operación Furia Épica es un factor que Washington busca mitigar mediante este acuerdo. La resolución del conflicto permitiría la apertura total del Estrecho de Ormuz para todos los actores internacionales, devolviendo la estabilidad al comercio marítimo de hidrocarburos.

