La red social TikTok podría cambiar de dueños antes del 5 de abril. Así lo aseguró el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió que la plataforma de videos cortos, utilizada por más de 170 millones de estadounidenses, debe encontrar un comprador no chino o enfrentarse a una prohibición en el país.
El mandatario afirmó en declaraciones a la prensa desde el Air Force One que «hay un enorme interés en TikTok» y que espera que la aplicación siga operando en territorio estadounidense. La posible venta de TikTok se debe a una ley aprobada en 2024 que exige que la empresa matriz, ByteDance, ceda su participación en la app para evitar preocupaciones de seguridad nacional.
Uno de los interesados en la compra es Blackstone, una firma de capital privado que evalúa realizar una inversión minoritaria en la compañía. Según fuentes cercanas al proceso, Blackstone se uniría a otros accionistas no chinos de ByteDance, como Susquehanna International Group y General Atlantic, para aportar capital y liderar la compra del negocio estadounidense de TikTok. Este grupo se perfila como el favorito para concretar la operación.
La preocupación principal del gobierno estadounidense es el acceso que China podría tener a los datos de los usuarios. Washington considera que TikTok, al estar en manos de ByteDance, está expuesto a presiones del gobierno chino, lo que supone un riesgo para la seguridad nacional.
Más allá de la presión en Estados Unidos, la venta de TikTok aún debe sortear un obstáculo clave: la aprobación del gobierno chino. Trump reconoció que Pekín jugará un papel determinante en el proceso y sugirió que podría ofrecer «una pequeña reducción en los aranceles» como incentivo para facilitar la transacción.
El vicepresidente JD Vance también respaldó la postura de Trump y aseguró que espera que los términos del acuerdo se concreten antes del 5 de abril, fecha límite impuesta por la ley.
A pesar del interés de varios grupos de inversión, el destino de TikTok en Estados Unidos sigue siendo incierto. ByteDance ha insistido en que no comparte datos con el gobierno chino y ha tratado de resistir las presiones para vender la app. Sin embargo, el plazo se agota y una prohibición podría afectar a millones de creadores de contenido y negocios que dependen de la plataforma.
La próxima semana será clave para definir si TikTok cambia de manos o si enfrenta su posible veto en EE.UU. ¿Se concretará la venta o será el inicio de una batalla legal y política aún mayor?