Por Juan Pablo Ojeda
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que el miércoles 2 de abril llevará a cabo un evento en la Rosaleda de la Casa Blanca donde revelará una nueva tanda de aranceles, a los cuales ha denominado el “Día de la Liberación”. Este evento, en el que estará acompañado de todo su gabinete, marcará el inicio de un plan económico para “liberar” a Estados Unidos de lo que Trump considera prácticas comerciales injustas que otros países han mantenido durante décadas.
De acuerdo con la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, Trump tiene como objetivo revertir lo que considera “prácticas comerciales desleales” que han estafado a los trabajadores estadounidenses. El anuncio incluirá la implementación de aranceles recíprocos a aquellos países que, según Washington, imponen barreras comerciales contra los productos y servicios de Estados Unidos. Aunque no se han revelado detalles específicos sobre qué países estarán afectados, se especula que la Unión Europea (UE) podría estar en la mira, debido a las barreras fiscales y comerciales que enfrenta el comercio estadounidense.
Leavitt indicó que no se prevé que haya exenciones para ningún país, lo que sugiere que todos aquellos que no tengan un acceso comercial recíproco con Estados Unidos podrían ser objeto de los nuevos aranceles. Estos gravámenes se aplicarán sobre bienes y servicios extranjeros al mismo nivel en el que los productos estadounidenses enfrentan barreras en mercados internacionales, lo que respalda la idea de Trump de un trato comercial más justo: «Si ellos nos cobran, nosotros les cobramos», ha reiterado el presidente en varias ocasiones.
Además del anuncio de los aranceles recíprocos, se espera que también se active un nuevo arancel del 25 por ciento a todos los automóviles importados a Estados Unidos, una medida que, según la Casa Blanca, tiene como objetivo fomentar la manufactura nacional. Sin embargo, esta nueva política podría traer consigo un aumento de precios para los consumidores y afectar a los fabricantes de automóviles que dependen de cadenas de suministro globales.
Para suavizar el impacto sobre la industria automotriz estadounidense, Trump ha decidido que las piezas de automóviles fabricadas en México y Canadá estarán temporalmente exentas de este nuevo arancel. Esta decisión parece estar en línea con el T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá) y busca mitigar las tensiones con los socios comerciales cercanos de Estados Unidos, especialmente con México y Canadá.
Este 2 de abril podría marcar un punto de inflexión en las relaciones comerciales internacionales, especialmente con la UE y otros países que actualmente enfrentan altos aranceles a sus productos. Trump continúa su lucha por lo que considera una balanza comercial más equitativa para los trabajadores estadounidenses, aunque el impacto global de sus medidas aún está por verse.