Por Juan Pablo Ojeda
Un devastador terremoto de magnitud 7.7 ha sacudido Myanmar, dejando un rastro de destrucción y caos a su paso. A las 12:50 h (hora local), el temblor, cuyo epicentro se localizó a 17 kilómetros de Mandalay, la segunda mayor ciudad del país, provocó el colapso de edificios e infraestructura esencial en varias regiones. El sismo afectó principalmente a la capital, Naipyidó, y otras zonas aledañas, donde se reporta una gran cantidad de víctimas y daños materiales.
Las primeras imágenes y testimonios desde el terreno reflejan el pánico vivido por los habitantes. Una residente de Naipyidó, entrevistada por EFE, relató con angustia: “Todos los edificios están completamente destrozados (…) Ha sido el caos”. También compartió su experiencia personal, donde se quedó atrapada brevemente en su hogar, y si las paredes se hubieran derrumbado, habría muerto. Esta es solo una de las historias de terror que se están viviendo en Myanmar, un país ya golpeado por años de inestabilidad política.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, que monitorea la actividad sísmica mundial, el sismo ha dejado un saldo de cientos de muertos y una alerta naranja por el alto número de víctimas y las pérdidas económicas generadas por el terremoto. A pesar de los esfuerzos de los equipos de rescate, las labores se ven limitadas por la falta de herramientas y la magnitud de los daños. “Los equipos de rescate no dan abasto… estamos transportando pacientes y cuerpos de fallecidos”, informó un trabajador de rescate desde Mandalay.
El impacto ha sido particularmente severo en Mandalay, donde se registran incendios y edificios colapsados. Un residente de la ciudad afirmó: “Todo el mundo está en las calles. He visto muchos edificios dañados…”. En algunas áreas, como la ciudad de Rangún, la más grande y el centro económico de Myanmar, los daños también son graves, incluyendo el colapso de puentes y edificios públicos.
ด่วน!! ตึกที่จตุจักรถล่ม #แผ่นดินไหว #กรุงเทพมหานคร pic.twitter.com/muLZCvWYIr
— นี่แมวเองงงง (@nongmeaw33) March 28, 2025
A nivel humanitario, la situación es crítica. Marie Manrique, coordinadora de la Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR), advirtió sobre los daños a infraestructuras vitales, como un puente crucial para la comunicación, y la amenaza que representa para una presa cercana. “Esto no solo incluye los edificios que presentan grietas y fisuras, sino también las estructuras públicas que se han derrumbado, lo que dificulta aún más las labores de rescate”, señaló Manrique desde Rangún.
El Comité de Gestión de Desastres de Birmania aún no ha proporcionado un balance oficial de víctimas, pero las fuentes locales indican que, además de edificios y puentes, también se han derrumbado monasterios, atrapando a 20 niños dentro de uno de ellos. Las autoridades militares, que controlan el país tras el golpe de Estado de 2021, han declarado el estado de emergencia en seis zonas del país.
El sismo no solo afectó a Myanmar, sino que también se sintió en países vecinos como Tailandia. En la capital tailandesa, Bangkok, un edificio en construcción colapsó, dejando al menos tres muertos y más de 80 personas atrapadas.
La situación en Myanmar sigue siendo caótica, y las labores de rescate avanzan lentamente mientras las autoridades locales y organizaciones internacionales luchan por ayudar a los afectados. La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de los acontecimientos en un país ya marcado por la inestabilidad.