Tehuitzingo: matan a 10 en rancho de Texcalapa

Un ataque armado dejó 10 personas muertas en Tehuitzingo; Fiscalía indaga un posible conflicto familiar.

La madrugada de este domingo 17 de mayo, un grupo armado irrumpió en un rancho de la comunidad de Texcalapa, en el municipio de Tehuitzingo, Puebla, y asesinó a 10 personas, entre ellas una bebé de aproximadamente un mes y 20 días. Las autoridades estatales mantienen abierta la investigación y hasta el momento no se reportan personas detenidas.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla, el reporte fue recibido alrededor de la 1:55 horas, por lo que elementos de seguridad se trasladaron al inmueble donde fueron localizadas las víctimas. La Fiscalía General del Estado inició las diligencias ministeriales para el levantamiento de indicios, identificación de los cuerpos y reconstrucción de los hechos.

La fiscal de Puebla, Idamis Pastor Betancourt, informó que la principal línea de investigación apunta a un posible conflicto familiar. Según la versión preliminar, seis de las personas fallecidas pertenecían a la familia afectada y cuatro más eran mecánicos o trabajadores que se encontraban en el lugar al momento del ataque.

Entre las víctimas se encuentran hombres, mujeres y menores de edad. La información oficial y los reportes locales coinciden en que una mujer fue localizada con vida tras la agresión, pero murió cuando era trasladada a recibir atención médica, a la altura del crucero conocido como El Pitayo.

El vicealmirante Francisco Sánchez González, titular de la SSP estatal, señaló que se reforzarán las acciones de seguridad en la zona. Tras el ataque, autoridades desplegaron un operativo conjunto con Policía Estatal, Guardia Nacional y Ejército para resguardar los accesos, realizar recorridos y apoyar las labores de investigación.

La comunidad de Texcalapa se ubica en la Mixteca poblana, una región donde la vida rural convive con caminos de difícil vigilancia, movilidad entre comunidades y límites estatales que conectan con zonas de Puebla y Guerrero. En ese mapa, donde muchas veces la autoridad llega tarde y la gente se cuida como puede, un ataque de esta magnitud prende focos rojos para el gobierno estatal y federal.

Aunque en un primer momento circularon versiones sobre la posible participación de grupos criminales, la Fiscalía ha insistido en que el móvil principal bajo análisis es un conflicto familiar. Esa precisión es relevante: no descarta otras líneas, pero sí coloca el centro de la investigación en el entorno cercano de las víctimas, sus relaciones, antecedentes y posibles disputas previas.

El caso también obliga a revisar la capacidad de reacción institucional en comunidades rurales. Más allá del operativo posterior, las autoridades deberán explicar si existían denuncias previas, conflictos conocidos, amenazas o antecedentes que pudieran haber anticipado el riesgo. En corto: no basta con cerrar caminos después de la tragedia; el reto es saber qué señales se ignoraron antes.

La Fiscalía mantiene bajo análisis la escena del crimen, los testimonios disponibles, los indicios balísticos y la identificación formal de las víctimas. Las diligencias deberán establecer cuántas personas participaron en el ataque, cómo ingresaron al inmueble, qué armas fueron utilizadas y si contaron con información previa sobre quienes estaban dentro del rancho.

Hasta este domingo, el caso sigue sin detenidos. Las autoridades estatales y federales mantienen presencia en Tehuitzingo, mientras la comunidad de Texcalapa queda bajo resguardo y a la espera de resultados concretos. La investigación, por ahora, tiene una ruta marcada: esclarecer el multihomicidio, ubicar a los responsables y evitar que el caso se quede atorado en el archivo de las tragedias rurales.

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