El juicio por la muerte de Diego Maradona, el astro del fútbol argentino, ha revelado detalles impactantes sobre sus últimos días de vida. Siete profesionales de la salud enfrentan cargos de homicidio con dolo eventual, acusados de negligencia en el cuidado del ídolo, quien falleció el 25 de noviembre de 2020 a los 60 años, mientras se recuperaba en su domicilio tras una neurocirugía.
Durante las audiencias, el perito bioquímico Ezequiel Ventosi confirmó que Maradona no tenía rastros de alcohol ni drogas recreativas en su cuerpo al momento de su muerte. Sin embargo, se detectaron medicamentos antidepresivos, anticonvulsivos y antipsicóticos, lo que ha generado cuestionamientos sobre el manejo de su salud. Además, la autopsia reveló que el corazón de Maradona pesaba el doble de lo normal y que sufrió un edema pulmonar y una insuficiencia cardíaca que pudieron haberse prevenido con un monitoreo adecuado.
El médico Alfredo Cahe, quien atendió a Maradona durante décadas, declaró en 2021 que la internación domiciliaria fue una decisión errónea. Según su testimonio, el exfutbolista debía estar en terapia intensiva con monitoreo constante. «Con un correcto seguimiento y control, su muerte era evitable», afirmó.
Otros peritos han señalado que los órganos de Maradona mostraban signos de deterioro severo, como cirrosis en el hígado y problemas crónicos en los pulmones y riñones. Estas condiciones, sumadas a la falta de atención médica adecuada, habrían contribuido a su fallecimiento.
El juicio, que se lleva a cabo en San Isidro, al norte de Buenos Aires, se extenderá hasta julio y contará con la declaración de más de 100 testigos. Los acusados, entre ellos el médico personal Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, podrían enfrentar penas de entre 8 y 25 años de prisión si se demuestra que actuaron de manera negligente, conscientes de las posibles consecuencias fatales.
La muerte de Maradona no solo conmocionó al mundo del deporte, sino que también abrió un debate sobre la responsabilidad médica y la ética en el cuidado de pacientes de alto perfil. Este caso podría sentar un precedente en la justicia argentina y en la forma en que se aborda la atención médica en situaciones críticas.