Por Bruno Cortés
Esta semana, la Cámara de Diputados se prepara para discutir una serie de propuestas que prometen transformar la manera en que el gobierno mexicano maneja los recursos públicos. Se trata de una reforma a las leyes de Obras Públicas y Adquisiciones, promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum, que apunta a un cambio significativo en la forma en que el gobierno realiza y publica sus contratos. ¿La principal novedad? La eliminación del sistema Compranet, que hasta ahora ha sido el encargado de dar acceso a la información sobre las contrataciones gubernamentales.
Compranet ha sido durante años una herramienta clave para asegurar que los ciudadanos puedan ver cómo el gobierno gasta su dinero. A través de esta plataforma, se podían consultar los contratos públicos, los servicios contratados y las obras en marcha. Sin embargo, con el paso del tiempo, ha quedado claro que se necesita una herramienta más moderna y eficiente. Por eso, la presidenta Sheinbaum propone reemplazarlo con una nueva Plataforma Digital de Contrataciones Públicas, que promete ser más rápida, segura y fácil de usar, siempre con el mismo objetivo: dar transparencia a los procesos.
Uno de los puntos clave de esta reforma es garantizar que el dinero público se maneje de la forma más responsable posible. Por eso, la nueva plataforma incorporará restricciones para evitar que empresas o personas con antecedentes de prácticas corruptas o incumplimientos contractuales puedan seguir participando en los procesos de contratación. Esto también busca que los contratos sean más directos y sin intermediarios, lo que podría ayudar a reducir los riesgos de corrupción.
Pero claro, como en todo cambio importante, las reacciones no se han hecho esperar. En el Congreso, los legisladores de distintos partidos ya se están preparando para debatir las implicaciones de estas reformas. Ricardo Monreal, líder de la bancada de Morena, anunció que se espera una semana de debates intensos. De hecho, los legisladores del PAN ya han mostrado su descontento por lo que consideran un incumplimiento en los plazos legales para la distribución de los documentos relacionados con las reformas, lo que generó tensiones en la Comisión de Transparencia y Anticorrupción.
Por otro lado, Ricardo Mejía, presidente de esta comisión, defendió la eliminación de Compranet, destacando que la nueva plataforma traerá un nivel de transparencia y acceso a la información mucho mayor. La idea es que los ciudadanos puedan ver, de manera inmediata y clara, todos los contratos y obras que están siendo gestionados por el gobierno, lo que fortalecería la confianza en las instituciones.
Claro, este cambio no estará exento de desafíos. La nueva plataforma tendrá que ser accesible para todos, segura y capaz de manejar la enorme cantidad de datos que se generan en los procesos de contratación pública. También será necesario asegurarse de que existan mecanismos sólidos de supervisión para que los objetivos de transparencia no se queden solo en promesas.
A medida que avancen los debates en la Cámara de Diputados, la ciudadanía seguirá de cerca cómo se desarrolla esta reforma. El uso adecuado y transparente de los recursos públicos es un tema crucial para el desarrollo del país, y todo cambio que prometa mejorar esta gestión será recibido con atención y esperanza por muchos mexicanos.