El puerto de Acapulco, que no canta mal las rancheras cuando de aguantar temporales se trata, recibe este lunes la edición 50 del Tianguis Turístico. El evento estrella de la «industria sin chimeneas» arranca con más de ocho mil asistentes y mil compradores internacionales, en un escenario que refleja la paradoja actual del país: un sector que genera miles de millones de dólares operando en medio de una crisis de seguridad que no da tregua en el territorio nacional.
La derrama económica es de pesos pesados. Con 47.8 millones de turistas internacionales registrados al cierre de 2025, México superó con creces la media mundial de crecimiento. Sin embargo, detrás de la foto de postal, los datos dictan que estos récords se sostienen en gran medida gracias a que el grueso de los visitantes extranjeros, principalmente estadounidenses, vacacionan encapsulados en resorts «todo incluido» y zonas altamente vigiladas, lejos de los focos rojos que marcan el día a día.
Y es que la lumbre ha llegado a los aparejos en más de una ocasión para el sector. Apenas en febrero de 2026, tras la caída de un alto mando del crimen organizado, estados turísticos como Jalisco y Quintana Roo vivieron bloqueos e incendios que dejaron a paseantes varados y obligaron a embajadas a emitir alertas de refugio. A pesar de estos episodios que dejan a la industria con el ojo cuadrado, la Secretaría de Turismo (Sectur) proyecta un alza continua y defiende la seguridad relativa de los principales polos de atracción.
Durante la inauguración en el sur del país, Josefina Rodríguez, titular de la dependencia, puso las cartas sobre la mesa. La funcionaria subrayó que la presencia de representantes de las 32 entidades y los pabellones de naciones como Japón, Colombia y Costa Rica, son un símbolo vivo de la capacidad de renovación de México frente a la adversidad. La agenda de negocios lo respalda: hay en puerta más de 30 mil citas comerciales amarradas para los próximos días.
No obstante, el contraste económico es una balanza compleja. Por un lado, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) calcula que esta actividad inyecta el 15.1% del Producto Interno Bruto nacional y sostiene a casi ocho millones de familias. Por la otra moneda, los daños colaterales y la violencia le cuestan al país el equivalente al 18% de su PIB, ahuyentando al turismo de alto gasto en regiones menos protegidas y afectando severamente a los negocios que operan fuera de las burbujas hoteleras.
Mientras los destinos de talla internacional como la Riviera Maya o Los Cabos mantienen operativos a tope con la Guardia Nacional para no espantar la inversión de dólares, otras zonas bailan con la más fea. Pueblos Mágicos fronterizos y regiones específicas del propio Guerrero han registrado caídas de hasta el 50% en sus reservaciones durante las rachas críticas, demostrando que el turismo carretero transita sin el mismo paraguas protector que cubre a los aeropuertos internacionales.
Para matizar la frialdad de las cifras, el Tianguis busca mantener vivo el sabor de la calle. La Plaza Quebec de Acapulco alberga desde hoy la iniciativa “Ventana a México”, un espacio donde cocineras tradicionales y artesanos sacan la casta por la cultura popular. A la par, la agenda incluye un Foro de Inversiones y el Festival del Taco en el municipio de Taxco, recordando que la gastronomía y el folclor siguen siendo los mejores embajadores frente a los compradores de 17 países.
Como innovación para esta quincuagésima edición, que bajará el telón el próximo jueves, los organizadores abrieron la puerta a los ciudadanos de a pie. Por primera vez se habilitó la venta al público de paquetes y promociones exclusivas mediante plataformas digitales. La jugada busca que los beneficios rebasen a los grandes corporativos, apoyándose en la instalación de pabellones de turismo comunitario que promueven un desarrollo más parejo y sostenible.
El cierre de la convención tiene en el tintero un anuncio de ligas mayores: la presentación de un proyecto para construir una nueva terminal de cruceros con capital internacional, una bocanada de oxígeno para el puerto. Al final del día, la radiografía es clara; el país seguirá siendo un imán innegable de divisas mientras logre blindar sus joyas turísticas de las disputas territoriales, aunque para el vacacionista nacional, la regla de oro siga siendo revisar las alertas carreteras antes de echar a andar el motor.

