Por Juan Pablo Ojeda
Oceana, la organización internacional dedicada a la protección de los océanos, ha solicitado a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, la creación de una Zona de Salvaguarda en el Golfo de México, con el fin de prohibir la explotación de hidrocarburos en aguas profundas. Esta medida busca frenar los riesgos ambientales y sociales derivados de la actividad petrolera en la región.
Según el informe El Golfo de México más allá del petróleo: Propuestas para su protección, presentado por Oceana, la explotación en aguas profundas del Golfo representa una amenaza considerable para la biodiversidad marina y las comunidades costeras que dependen de sus recursos. En el documento se destaca que la propuesta incluye la creación de una zona de 346,000 kilómetros cuadrados, equivalente al 46% de la Zona Económica Exclusiva del Golfo de México y el Caribe Mexicano.
Impacto ambiental y riesgos de derrames
El Golfo de México alberga más de 15,000 especies marinas, de las cuales un 10% son endémicas, lo que convierte esta área en una de las más biodiversas del planeta. La propuesta de Oceana tiene como objetivo proteger especies clave como ballenas, tortugas marinas, tiburones, huachinangos, meros, langostas, entre otras, que podrían verse afectadas por los posibles derrames de petróleo. Además, el informe subraya que la Corriente de Lazo, que transporta nutrientes esenciales entre aguas profundas y someras, también podría dispersar petróleo en caso de un desastre.
En términos de seguridad, el informe destaca que las actividades en aguas profundas y ultraprofundas, a más de 500 y 1500 metros de profundidad respectivamente, incrementan notablemente el riesgo de accidentes y derrames. Por cada 30 metros adicionales de profundidad, el riesgo de daño aumenta en un 8.5%. Estos eventos son difíciles de monitorear y controlar, lo que agrava las consecuencias para el medio ambiente y las comunidades.
Lecciones del pasado: el caso Deepwater Horizon
Uno de los ejemplos más claros de los peligros asociados con la explotación en aguas profundas es el derrame ocurrido en la plataforma Deepwater Horizon en 2010, uno de los desastres ambientales más grandes en la historia de Estados Unidos. Este incidente provocó la muerte de miles de especies marinas y daños ecosistémicos de largo plazo, cuyo impacto podría tardar décadas en revertirse. Las tortugas marinas y los delfines fueron algunas de las especies más afectadas, y las poblaciones de estos animales aún no se han recuperado completamente.
El futuro del Golfo de México y sus comunidades
La explotación petrolera no solo perjudica al medio ambiente, sino también a las más de 90,000 familias que dependen de la pesca en los estados de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. En este sentido, Oceana destaca que el Golfo de México es mucho más valioso como fuente de sustento y alimento que como proveedor de combustibles fósiles.
La directora de Políticas Públicas de Oceana, Nancy Gocher, argumenta que la creación de una Zona de Salvaguarda en el Golfo de México sería una medida esencial para la protección de las comunidades costeras y el combate a la crisis climática, favoreciendo actividades sostenibles como la pesca ribereña y el turismo responsable. Esta propuesta también se alinea con los compromisos de la administración de Sheinbaum en cuanto a la soberanía energética y la protección del medio ambiente.
Una oportunidad histórica para la protección del Golfo
Renata Terrazas, directora ejecutiva de Oceana, afirmó que la presidenta Sheinbaum tiene una oportunidad histórica para tomar acción en la protección del Golfo de México y así contribuir a la preservación de la biodiversidad y al bienestar de las comunidades costeras. La propuesta no solo estaría en línea con las políticas del gobierno mexicano, sino también con los compromisos asumidos por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien suspendió los contratos para la exploración en aguas profundas debido a la baja producción de barriles.
La creación de esta Zona de Salvaguarda no solo ayudaría a cumplir con las metas climáticas del país, sino que también podría beneficiar a las comunidades vulnerables que dependen directamente del ecosistema del Golfo de México para su sustento.