Morena celebrará este domingo 3 de mayo su VIII Congreso Nacional Extraordinario en el World Trade Center de la Ciudad de México, donde elegirá a la nueva o al nuevo dirigente nacional tras la salida de Luisa María Alcalde Luján, quien dejará la conducción del partido para incorporarse al gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum como consejera jurídica del Ejecutivo Federal.
El encuentro partidista se realiza en los salones Maya 1 y 2 del WTC, en la colonia Nápoles, alcaldía Benito Juárez, con una convocatoria programada para las 11:00 horas. La cita marca un nuevo reacomodo en la estructura guinda, justo cuando el partido en el poder busca ordenar su tablero interno rumbo a los procesos electorales de 2027.
Entre los perfiles que llegan con mayor visibilidad está Ariadna Montiel Reyes , exsecretaria de Bienestar, quien dejó el cargo en la última semana de abril después de haber sido una de las operadoras centrales de la política social del gobierno federal. Su posible llegada a la dirigencia representa un movimiento relevante para Morena, porque llevaría a la presidencia partidista a una funcionaria vinculada directamente con la operación territorial de los programas sociales.
La antesala del Congreso tuvo una señal política clara: Montiel se reunió con Mario Delgado, actual secretario de Educación Pública y exdirigente nacional de Morena. Delgado informó que la exfuncionaria le confirmó su intención de postularse a la presidencia nacional del partido y expresó su confianza en que la militancia respaldará su liderazgo durante la jornada interna.
El relevo no sólo implica un cambio de nombre en la dirigencia. De acuerdo con la convocatoria partidista citada por medios nacionales, el Congreso también definirá la sustitución en la Secretaría de Finanzas, cargo ocupado por Iván Herrera Zazueta. Los nombramientos aprobados estarán vigentes para concluir el período iniciado por la dirigencia anterior, con horizonte hacia octubre de 2027.
En términos políticos, Morena llega al WTC con la necesidad de mandar una señal de unidad. El partido viene de una etapa de ajustes en la que Luisa María Alcalde pasó de la presidencia nacional a la Consejería Jurídica, mientras otros cuadros cercanos al movimiento fueron reubicados en tareas internas o de gobierno. En la explanada partidista, dicho en tono chilango, no se trata sólo de cambiar de silla: se trata de que la maquinaria no rechine cuando comience la ruta electoral.
El Congreso ocurre, además, bajo un contexto externo de presión para Morena. El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció el 29 de abril una acusación contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios actuales o anteriores de ese estado por delitos relacionados con tráfico de drogas y armas. La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York señaló que los acusados habrían conspirado con líderes del Cártel de Sinaloa para permitir el envío de narcóticos a territorio estadounidense a cambio de apoyo político y sobornos.
La acusación coloca al partido en un momento delicado, porque Rocha Moya llegó al gobierno de Sinaloa bajo las siglas de Morena y el expediente judicial estadounidense menciona a funcionarios de alto nivel del estado. De acuerdo con el documento difundido por autoridades estadounidenses, entre los señalados se encuentran Rubén Rocha Moya, Enrique Inzunza Cázarez, Enrique Díaz Vega, Dámaso Castro Zaavedra, Marco Antonio Almanza Avilés, Alberto Jorge Contreras Núñez, Gerardo Mérida Sánchez, José Antonio Dionisio Hipólito, Juan de Dios Gámez Mendívil y Juan Valenzuela Millán.
El gobierno mexicano ha respondido que Estados Unidos no ha entregado pruebas suficientes para sustentar las solicitudes relacionadas con el caso. La Secretaría de Relaciones Exteriores recibió la petición estadounidense y señaló falta de elementos probatorios, mientras que la Fiscalía General de la República quedó como instancia responsable de revisar la información conforme a la legislación mexicana.
En Sinaloa, el caso tuvo efectos inmediatos. Rocha Moya solicitó licencia temporal al cargo de gobernador y el Congreso estatal designó a Yeraldine Bonilla Valverde como gobernadora interina. La decisión fue presentada por el mandatario estatal como una medida para facilitar las investigaciones de la FGR y no entorpecer el proceso abierto tras las acusaciones formuladas en Estados Unidos.
Para Morena, el reto del Congreso Nacional Extraordinario será doble. Por un lado, deberá resolver la sucesión interna sin proyectar fracturas entre sus grupos. Por el otro, tendrá que mantener una línea institucional frente a un expediente internacional que ya impactó la conversación pública y que, por su naturaleza, puede incidir en la relación entre partido, gobierno federal y autoridades estadounidenses.
La llegada de una nueva dirigencia también definirá el tono de Morena hacia 2027. El partido conserva una posición dominante en el escenario nacional, pero enfrenta una etapa en la que la disciplina interna, la selección de candidaturas, la relación con sus aliados y la respuesta ante crisis políticas serán factores decisivos. En el WTC, entre gafetes, discursos y pasillos llenos de operadores, Morena no sólo elegirá a quien encabece el CEN: también medirá qué tan ordenadamente llega a su casa para la siguiente batalla electoral.

