Por Juan Pablo Ojeda
La noticia del fallecimiento de Gene Hackman, el legendario actor ganador de dos premios Oscar, ha dejado a la industria del cine en shock. El actor de 95 años fue encontrado muerto junto a su esposa, Betsy Arakawa, de 63 años, y uno de sus perros, en su residencia en Nuevo México, el miércoles 26 de febrero. Aunque la policía de Santa Fe aún no confirma detalles, han solicitado una orden de cateo para inspeccionar la vivienda y esclarecer la causa de la tragedia.
Según las autoridades, un vecino alertó sobre la ausencia prolongada de la pareja, lo que llevó a la intervención policial. Al llegar, los oficiales encontraron los cuerpos sin vida de Hackman y Arakawa, además del perro fallecido, lo que ha generado especulaciones sobre posibles causas externas o ambientales.
Las primeras hipótesis apuntan a una posible intoxicación por gases tóxicos o a causas naturales, debido a la avanzada edad del actor. Sin embargo, no se ha confirmado ninguna de estas teorías y se esperan los resultados de la autopsia para arrojar más información. El Sheriff Adan Mendoza confirmó que Hackman y su esposa llevaban al menos un día muertos, pero sin signos de violencia visibles.
El hecho de que los tres fallecieran en simultáneo ha sumido al caso en un halo de misterio. Mientras tanto, el trabajo de la policía se centra en descartar cualquier factor ajeno a la salud, como posibles contaminantes en el hogar.
Gene Hackman, conocido por su papel en The French Connection (1971) y Unforgiven (1992), se había retirado de la actuación en 2004, tras protagonizar Bienvenido a Mooseport. A lo largo de su carrera, Hackman construyó una filmografía llena de títulos icónicos, desde Superman (1978) hasta The Royal Tenenbaums (2001). Tras su retiro, se dedicó a la escritura, publicando varias novelas.
En la vida privada, Hackman, quien vivía de manera recluida en Santa Fe, siempre mostró su amor por los animales, en especial por los perros. En 1999, adoptó a dos pastores alemanes durante el rodaje de The Replacements, un gesto que reflejaba su sensibilidad y cariño por los animales.
La noticia de su muerte ha dejado un vacío en el mundo del cine, con personalidades como Francis Ford Coppola, quien lo dirigió en The Conversation, despidiéndose de él como «un gran artista, inspirador y magnífico en su trabajo».