México y EU Unen Fuerzas Contra el Crimen Organizado y el Fentanilo

Por Bruno Cortés

En un paso histórico para la cooperación bilateral, el Gabinete de Seguridad de México se reunió hoy con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y acordó nuevas acciones contundentes para combatir el crimen organizado, con un enfoque claro en el tráfico de fentanilo y armas. La delegación mexicana, liderada por el canciller Juan Ramón de la Fuente, destacó el compromiso de ambos países para reducir las muertes por consumo de drogas sintéticas y violencia armada, marcando un avance significativo en la relación México-EU.
El encuentro, celebrado en Washington, D.C., reunió a figuras clave del gobierno mexicano, como el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch; el secretario de Defensa, Ricardo Trevilla; el secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales; y el fiscal general, Alejandro Gertz Manero. Esta alineación de alto nivel refleja la prioridad que la administración de Claudia Sheinbaum otorga a la seguridad y la lucha contra el narcotráfico, un tema que ha dominado la agenda bilateral en los últimos años. La reunión, calificada como “positiva” por De la Fuente, superó las expectativas y sentó las bases para una colaboración más estrecha.
Uno de los aspectos más destacados del acuerdo es el diseño de acciones coordinadas que se implementarán en las próximas semanas y meses. Estas medidas buscan atacar las redes del crimen organizado en ambos lados de la frontera, con el objetivo de desmantelar las cadenas de suministro de fentanilo —una droga que ha causado estragos en Estados Unidos— y frenar el flujo de armas ilegales hacia México. Este enfoque dual demuestra una voluntad compartida de abordar las raíces del problema, más allá de soluciones temporales.
La reunión también acordó la creación de un Grupo de Trabajo de Seguridad Binacional de alto nivel, que se reunirá periódicamente para evaluar avances y ajustar estrategias.
Este mecanismo asegura que la colaboración no quede en promesas, sino que se traduzca en resultados concretos. Expertos en política mexicana ven esto como un signo de madurez en la relación bilateral, que históricamente ha enfrentado tensiones por diferencias en enfoques de seguridad.
Otro punto positivo fue el énfasis en el respeto a la soberanía de ambas naciones, un principio defendido por la presidenta Sheinbaum. La Secretaría de Relaciones Exteriores subrayó que la cooperación se basa en responsabilidad compartida, confianza mutua y coordinación sin subordinación. Este marco fortalece la posición de México como un socio igualitario, alejándose de narrativas que lo colocaban en un rol secundario frente a las demandas estadounidenses.
El contexto de esta reunión no podría ser más relevante. Horas antes, México extraditó a 29 narcotraficantes a Estados Unidos, incluido Rafael Caro Quintero, un gesto que refuerza el compromiso del país con la justicia transnacional. Este acto, combinado con los decomisos recientes de más de 738 mil pastillas de fentanilo y 90 toneladas de droga reportados por García Harfuch en enero, envía un mensaje claro: México está actuando con firmeza contra el crimen organizado.
Desde el lado estadounidense, Marco Rubio expresó optimismo sobre los avances, aunque señaló la necesidad de hacerlos sostenibles a largo plazo. También destacó la importancia de involucrar a China para controlar el flujo de precursores químicos, un elemento que México ha identificado como crucial en su estrategia contra el fentanilo. Esta visión tripartita podría marcar un precedente en la lucha global contra las drogas sintéticas.
Analistas políticos coinciden en que esta reunión representa un triunfo diplomático para el gobierno de Sheinbaum, quien ha puesto la seguridad como eje de su administración. La coordinación con Estados Unidos no solo responde a las presiones de Donald Trump sobre aranceles —pospuestos tras estos avances—, sino que posiciona a México como líder en la región en el combate al narcotráfico, un desafío que trasciende fronteras.
En resumen, el acuerdo entre México y EU abre una nueva etapa de colaboración efectiva y respetuosa. Con un Gabinete de Seguridad fortalecido y una estrategia clara, México reafirma su compromiso con la paz y la justicia, mientras construye puentes con su vecino del norte. Los próximos meses serán clave para medir el impacto de estas acciones, pero el mensaje es inequívoco: la lucha contra el crimen organizado tiene un frente unido y decidido.

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