Por Juan Pablo Ojeda
El subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, Enrique Ochoa Martínez, reafirmó la postura de México en favor del desarme nuclear durante su participación en la Conferencia Quinquenal de Examen del Tratado de no Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) en la sede de la ONU en Nueva York. El funcionario destacó que el compromiso mexicano con un mundo libre de armamento atómico es un eje fundamental de su política exterior.
Durante su intervención, Ochoa criticó la magnitud del gasto militar internacional destinado a arsenales nucleares. En este contexto, el subsecretario presentó formalmente la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum, la cual busca destinar un porcentaje del presupuesto militar global a un programa de reforestación a gran escala, promoviendo una visión de seguridad humana por encima de la militar.
Como representante de la Coalición de la Nueva Agenda —bloque integrado por Brasil, Egipto, Irlanda, México, Nueva Zelandia y Sudáfrica—, el funcionario subrayó la influencia histórica de México en las negociaciones multilaterales desde 1998. Esta participación consolida la posición del país como un referente en la diplomacia de desarme.
El liderazgo mexicano en la materia tiene precedentes sólidos, siendo el Tratado de Tlatelolco su piedra angular. México, como Estado depositario, ha promovido la desnuclearización de América Latina y el Caribe desde 1967. Este acuerdo prohíbe el desarrollo, adquisición y ensayo de armas nucleares, cubriendo una superficie mayor a 20 millones de kilómetros cuadrados.
Además de la agenda de desarme, el subsecretario abordó temas de seguridad marítima ante el Consejo de Seguridad. Reiteró que el Estado mexicano defiende el libre tránsito marítimo bajo el amparo del Derecho Internacional, argumentando que la protección de corredores seguros es vital para la estabilidad económica mundial y la preservación de imperativos humanitarios.
La historia de México en la contención de armas nucleares se remonta a la posguerra, consolidándose en 1963 con la declaración de desnuclearización encabezada por el presidente Adolfo López Mateos. Desde la entrada en vigor del Tratado de Tlatelolco, 33 naciones se han unido al compromiso, consolidando a la región como la primera zona densamente poblada libre de armas nucleares.
Con esta participación en Nueva York, México reafirma su política de Estado orientada a la resolución pacífica de conflictos y la promoción de la seguridad global. La diplomacia mexicana mantiene el TNP como el pilar central para evitar la proliferación y garantizar que la tecnología nuclear sea utilizada exclusivamente con fines civiles y de desarrollo.

