Por Juan Pablo Ojeda
México atraviesa una crisis hídrica sin precedentes que pone en riesgo el cumplimiento del Tratado Internacional de Aguas de 1944, el cual obliga al país a entregar 2 mil 185 millones de metros cúbicos (m³) de agua a Estados Unidos en un periodo de cinco años. La Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), responsable de regular la distribución de este recurso entre ambos países, ha señalado que debido a la sequía excepcional que afecta al norte del país, México no podrá cumplir con la obligación de entregar el agua pactada.
De acuerdo con la CILA, entre 2020 y 2025 México solo ha entregado 637 millones de m³ de los 2 mil 185 millones requeridos, lo que genera una acumulación de deuda hídrica de 3 mil 705 millones de m³ para el próximo ciclo de pago. La falta de lluvias en la región ha afectado gravemente los niveles de las presas internacionales como la de Falcon en Tamaulipas y la de Amistad en Coahuila, que actualmente presentan un nivel de llenado alarmantemente bajo. La presa Amistad se encuentra al 21 por ciento de su capacidad y la presa Falcon solo tiene el 12 por ciento, lo que agrava la situación de escasez en la cuenca del río Bravo.
Manuel Morales, secretario de la CILA, ha explicado que no existen condiciones para cumplir con el acuerdo de entrega de agua, a pesar de que se podrían usar estos embalses para cumplir con parte de la deuda. Sin embargo, los niveles de agua en ambos embalses son insuficientes, lo que impide cumplir con la cantidad estipulada en el tratado internacional.
La situación ha generado preocupación tanto en el gobierno mexicano como en las autoridades estadounidenses, pues el incumplimiento del tratado podría tener repercusiones diplomáticas y generar tensiones entre ambos países. A medida que las condiciones de sequía persisten, México deberá explorar alternativas y gestionar la crisis hídrica con medidas urgentes para evitar un colapso en el suministro de agua en el norte del país.