La Jabalinada / Por Bruno Cortés
A veces parece que México es ese eterno partido de futbol donde los árbitros se equivocan tanto que ya ni el VAR puede arreglar el desastre. Cuauhtémoc Blanco, ese crack del balompié que pasó de meter goles a intentar meter reformas en el Congreso, ahora está bajo la lupa por una acusación de intento de violación. Pero ojo, que aquí la historia tiene más rebotes que un balón en tiempo extra. Y mientras Cuau carga con las tarascadas de la política, la elección para ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) arranca con más candidatos que un casting para telenovela. Todo esto, en un país donde la corrupción es tan endémica que hasta en las encuestas salimos goleados.
De héroe del fútbol a villano político: el caso Cuauhtémoc Blanco
Si algo nos ha enseñado Cuauhtémoc Blanco es que en la política mexicana los tiempos extras son la norma. Ahora, el exgobernador de Morelos enfrenta una acusación seria: intento de violación por parte de quien dice ser su media hermana, Nidia Fabiola. Pero, ¿de verdad hay sustancia o solo es otro episodio de la telenovela política mexicana?
Pruebas, ¿dónde están? La acusación se basa exclusivamente en el testimonio de Nidia Fabiola. Sin grabaciones, sin testigos y sin ADN, la denuncia es tan frágil como un penal mal cobrado. La Fiscalía de Morelos no ha ofrecido avances significativos, y hasta ahora, todo es un juego de palabras.
Extorsión en fuera de lugar. Blanco sostiene que esta denuncia es parte de un intento de extorsión por más de un millón de pesos, asegurando que el exfiscal de Morelos, Uriel Carmona, movía los hilos para perjudicarlo. ¿Coincidencia que Carmona cayera justo cuando se pidió el desafuero de Blanco? Si hay algo que el Cuau sabe hacer bien es mantener la defensa cerrada.
Cumplidor de promesas. Cuando Blanco dijo que se presentaría ante la Fiscalía para aclarar la situación, no se quedó en palabras. El 27 de marzo se presentó voluntariamente, enviando un mensaje claro: “Yo doy la cara”. Su actitud contrasta con la de tantos políticos que corren más rápido que él en su mejor época con el América.
Elección histórica para el Poder Judicial: ¿democratización o circo político?
Mientras Cuauhtémoc pelea su propio partido, las campañas para elegir jueces, magistrados y ministros arrancaron el 30 de marzo de 2025. ¿Suena bien, no? Una democracia más participativa donde el pueblo elige a los guardianes de la justicia. Pero en México, las cosas nunca son tan simples.
881 puestos en juego, 3,422 candidatos. Desde la SCJN hasta jueces de distrito, el menú es amplio. Pero con tantos nombres, es más fácil perderse que encontrar justicia.
Campañas en redes, cero eventos masivos. Los candidatos solo pueden promoverse en TikTok, Facebook e Instagram, o con volantes en papel reciclable. Sin eventos masivos ni spots en TV o radio, estas campañas tienen menos impacto que un tweet mal viralizado.
Financiamiento vigilado. Sin donaciones ni dinero público, los candidatos solo pueden usar fondos propios o préstamos bancarios. Pero en un país donde las campañas siempre encuentran “aportaciones voluntarias” debajo de la mesa, es difícil no pensar en trampas.
¿Amenazas de EE. UU. en el horizonte? La elección ocurre en un momento donde las tensiones comerciales con Estados Unidos, incluyendo posibles aranceles, añaden una capa de incertidumbre que podría afectar el sistema legal mexicano.
Corrupción: el eterno fantasma que asfixia a México
Y mientras todo esto ocurre, México sigue perdiendo en otro frente: el combate a la corrupción. Según el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2024, México cayó 14 posiciones y obtuvo apenas 26 puntos de 100, situándose en el lugar 140 de 180 países evaluados. Aquí algunos datos que duelen más que un autogol en tiempo de compensación:
Sanciones escasas. Solo el 8.4% de los casos identificados entre 2017 y 2024 resultaron en sanciones. La impunidad sigue siendo la jugada favorita del sistema.
Empresas fantasma. Los contratos del gobierno siguen siendo un semillero de empresas fantasma que desaparecen más rápido que las promesas de campaña.
Crimen organizado y corrupción. Los vínculos entre corrupción y crimen organizado son tan evidentes que ya ni necesitan esconderse. El Estado parece más un socio que un adversario.
¿Una democracia más participativa o un espectáculo para distraer?
México vive un momento crucial donde la justicia, la política y la corrupción juegan un partido que podría definir el futuro del país. Cuauhtémoc Blanco defiende su inocencia en un proceso lleno de dudas, mientras la elección para ministros del Poder Judicial se presenta como un experimento democrático que podría terminar siendo un circo mediático. Y en el trasfondo, la corrupción sigue marcando goles en contra.
La pregunta que queda es: ¿estamos democratizando la justicia o simplemente maquillando un sistema podrido? La respuesta, como siempre en México, dependerá de quién tenga el balón cuando suene el silbatazo final.