La inseguridad vinculada al robo de autopartes mantiene bajo presión a vecinos y automovilistas de las colonias Roma Norte y Roma Sur, en la alcaldía Cuauhtémoc, donde se han acumulado más de 5 mil reportes relacionados con este delito en los últimos siete años, de acuerdo con datos del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México. La incidencia coloca a esta zona como uno de los principales focos rojos de la capital en materia de desmantelamiento y hurto de piezas vehiculares.
Las estadísticas oficiales muestran que la alcaldía Cuauhtémoc concentra un número mayor de denuncias por robo de autopartes que otras demarcaciones tradicionalmente asociadas con altos índices delictivos, como Iztapalapa. La combinación de intensa actividad comercial, turística y vehicular ha convertido a colonias céntricas en espacios vulnerables para delitos rápidos y de difícil persecución.
Roma Norte y Roma Sur destacan particularmente por la frecuencia de reportes relacionados con el robo de llantas, espejos laterales, faros, baterías y catalizadores. Según reportes ciudadanos y datos institucionales, gran parte de estos hechos ocurre durante la noche o madrugada, cuando los vehículos permanecen estacionados por varias horas en la vía pública y con vigilancia limitada.
Otras colonias como Nápoles, Narvarte y Doctores también aparecen de manera recurrente en los registros oficiales sobre robo de autopartes, consolidando un corredor de alta incidencia en las alcaldías Cuauhtémoc y Benito Juárez. Especialistas en seguridad urbana señalan que la facilidad de movilidad y escape en estas zonas favorece la operación de grupos dedicados al desmantelamiento exprés de vehículos.
Vecinos de la Roma han advertido que el delito se ha normalizado en algunas calles. Residentes consultados refieren que existen grupos que operan en minutos, aprovechando la escasa presencia policial o el tránsito constante de personas para pasar desapercibidos. En algunos casos, incluso reportan tácticas de intimidación o simulación de ayuda al conductor para distraer a las víctimas mientras se comete el robo.
La percepción de inseguridad también ha modificado hábitos cotidianos de quienes viven o trabajan en la zona. Muchos automovilistas han optado por pagar estacionamientos privados, instalar cámaras de vigilancia, adquirir seguros con coberturas especiales o colocar dispositivos de rastreo y protección adicional en sus vehículos. Estas medidas implican gastos adicionales para los ciudadanos ante la falta de resultados visibles en la contención del delito.
Autoridades de seguridad capitalina han reconocido que el robo de autopartes representa uno de los delitos patrimoniales con mayor complejidad operativa debido a la rápida comercialización de piezas en mercados informales y plataformas digitales. La Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México ha implementado operativos en corredores identificados como prioritarios, aunque vecinos sostienen que los resultados aún son insuficientes frente a la persistencia de los atracos.
De acuerdo con información del C5 y de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, la incidencia del robo de autopartes continúa siendo uno de los principales desafíos de seguridad urbana en zonas céntricas de la capital, particularmente en colonias de alta densidad vehicular y actividad nocturna.

