Por Bruno Cortés
Julieta del Río denuncia extorsiones en el INAI y enfrenta agresiones.
En un contexto de creciente escrutinio sobre las instituciones mexicanas, la comisionada del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), Norma Julieta del Río Venegas, ha emergido como una figura clave en la lucha por la rendición de cuentas. En una reciente reunión en la Cámara de Diputados, Del Río reveló haber sido agredida tras denunciar irregularidades internas, incluyendo presuntas extorsiones vinculadas al caso de la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) y prácticas cuestionables señaladas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Su valentía resalta en un momento crítico para el instituto, cuya posible extinción está en debate.
El caso Femexfut, uno de los detonantes de esta controversia, involucra acusaciones de extorsión por parte de funcionarios del INAI, quienes habrían intentado negociar la reducción de multas relacionadas con el mal manejo de datos personales en el sistema Fan ID. Según fuentes confiables, como reportes de El Universal, la Federación presentó una denuncia formal que derivó en la remoción de dos servidores públicos del instituto. Del Río, lejos de mantenerse al margen, ha elevado la voz para exigir claridad, demostrando un compromiso firme con los principios de transparencia que el INAI busca defender.
Las auditorías recientes de la ASF han respaldado las denuncias de la comisionada. Los resultados, publicados el 20 de febrero de 2025, revelan irregularidades como nepotismo y pagos no autorizados dentro del INAI, lo que Del Río ha denominado “moches”. Estos hallazgos no solo validan sus acusaciones, sino que refuerzan la importancia de su labor en un organismo que, pese a las críticas, sigue siendo un pilar para el acceso a la información pública en México. La ASF, con su rigor técnico, proporciona una base sólida que da credibilidad a las afirmaciones de la comisionada.
A pesar de las tensiones, el liderazgo de Del Río destaca por su resiliencia. En sus declaraciones, afirmó: “No me voy a detener en abrir lo mal que estaban haciendo en este instituto. Lo dañaron. Un instituto tan noble”. Este mensaje refleja su determinación por preservar la integridad del INAI, incluso frente a amenazas y una agresión reportada el 26 de febrero de 2025, que llevó a la suspensión de una sesión plenaria. Aunque no hay detalles confirmados de un ataque físico, el incidente subraya el costo personal que implica desafiar redes de poder al interior de las instituciones.
La labor de Del Río también tiene un impacto positivo en el panorama político mexicano. Al exponer prácticas opacas, contribuye a fortalecer la confianza ciudadana en los mecanismos de fiscalización y transparencia, valores esenciales en una democracia. Su insistencia en que “todo sea por la rendición de cuentas en este país” resuena como un llamado a la acción, especialmente en un momento en que el INAI enfrenta su posible desaparición, aprobada en el Congreso como parte de una reforma a organismos autónomos. Su postura demuestra que, incluso en la adversidad, hay quienes luchan por mantener viva la esencia de estas instituciones.
Finalmente, el caso de Julieta del Río invita a la reflexión sobre el futuro de la transparencia en México. Mientras el INAI se prepara para ceder funciones a una nueva Secretaría Anticorrupción, su ejemplo subraya la necesidad de liderazgos comprometidos que trasciendan las coyunturas políticas. Con el respaldo de la ASF y su incansable denuncia, Del Río no solo defiende al instituto, sino que deja un legado de integridad que podría inspirar a las próximas generaciones de servidores públicos. En sus palabras, “estamos bien y vamos a seguir trabajando”, un testimonio de esperanza en tiempos de incertidumbre.