El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, advirtió este martes 12 de mayo de 2026 ante la Subcomisión de Defensa de la Comisión de Asignaciones de la Cámara de Representantes que el gobierno de México debe ejecutar intervenciones definitivas contra los cárteles del narcotráfico. La declaración, emitida durante una audiencia para el aumento presupuestal del departamento, establece que la inacción local forzaría un despliegue operativo directo por parte de Washington.
Hegseth reconoció ante los legisladores que existe una colaboración logística sin precedentes con la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. Sin embargo, enfatizó que la expectativa del gobierno estadounidense es que la Secretaría de Marina (SEMAR) y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) incrementen el volumen de sus operativos para neutralizar a las organizaciones criminales en territorio soberano.
El funcionario estadounidense situó la seguridad del Hemisferio Occidental como la prioridad número uno de su gestión. Según los datos presentados en la audiencia, la instauración de una coalición contra los cárteles ha permitido la persecución activa de grupos delictivos, pero el balance operativo actual se considera insuficiente para los objetivos de seguridad nacional de Estados Unidos.
En la frontera sur, las tropas estadounidenses han implementado protocolos de pruebas rápidas de contramedidas. Estos ejercicios técnicos han permitido identificar y atacar nuevas capacidades tácticas de los grupos del narcotráfico, generando datos de inteligencia que el Departamento de Defensa planea desplegar en otros teatros de operaciones internacionales.
Esta comparecencia ocurre exactamente 14 días después de que el propio Hegseth ejerciera presión diplomática sobre el gabinete de seguridad mexicano. Aunque admitió que existen avances tangibles en la coordinación binacional, el secretario fue tajante al señalar que los esfuerzos de México deben traducirse en una reducción estadística inmediata del tráfico de sustancias.
La movilización de recursos en la franja fronteriza ha alcanzado niveles máximos de operatividad tecnológica. El uso de drones de vigilancia y sensores térmicos financiados por el presupuesto de defensa estadounidense ha permitido detectar movimientos de los cárteles que, según Hegseth, deben ser interceptados por las fuerzas mexicanas antes de que alcancen la línea divisoria.
El cierre de la comparecencia dejó en claro que el financiamiento solicitado para el próximo ciclo fiscal está condicionado a la efectividad de esta estrategia de contención. La advertencia de «intervengan para que nosotros no tengamos que hacerlo» marca un endurecimiento en la retórica de cooperación, moviendo el foco de la diplomacia hacia la exigencia de resultados cinéticos en el corto plazo.

