Por Bruno Cortés
México enfrenta un desafío creciente en el ámbito de la atención a los adultos mayores. Con una población que cada vez envejece más rápido, la necesidad de profesionales capacitados en gerontología se hace más urgente. Sin embargo, la situación laboral de estos especialistas es aún incierta, algo que quedó claro en el foro “Licenciatura en gerontología. Retos y perspectivas hacia el futuro”, inaugurado recientemente por la diputada Ciria Yamile Salomón Durán (PVEM), quien también es secretaria de la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables.
Este evento, que reunió a expertos en el tema, incluidos gerontólogos, académicos, funcionarios de instituciones de salud y legisladores, tuvo como objetivo principal poner sobre la mesa la importancia de mejorar la atención a las personas adultas mayores en México y, sobre todo, de garantizar que los profesionales en gerontología tengan un espacio adecuado dentro del sistema de salud nacional.
En su intervención, la diputada Salomón Durán subrayó que este foro fue el resultado de un largo proceso de gestión y diálogo entre las partes involucradas, como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la Secretaría de Salud (Ssa), y los propios gerontólogos, quienes han luchado por un lugar en el sistema de salud. También mencionó el papel de la consejera universitaria Yamile Padilla Quintanilla, quien como estudiante de gerontología, ha sido portavoz de las inquietudes de sus compañeros.
Uno de los puntos más alarmantes que destacó la diputada es el crecimiento constante de la población adulta mayor en México. Según las proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo) para 2024, el 16.5% de los mexicanos tiene más de 60 años, lo que representa una porción importante de la población. Pero lo que es aún más preocupante es que la cantidad de geriatras, médicos especializados en el cuidado de personas mayores, es muy baja: solo existen 841 geriatras certificados para atender a millones de personas, lo que genera una carga insostenible para los pocos profesionales disponibles.
La falta de empleo en el campo de la gerontología también es un tema central. A pesar de que cada vez más personas se gradúan en esta disciplina, muchos de ellos no encuentran trabajo relacionado con su formación. Según estudios de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), el 34.9% de los egresados de la licenciatura en gerontología no tiene empleo, y el 11.6% de ellos está completamente desempleado. Este panorama es similar en otras universidades del país, como la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), lo que indica una clara desconexión entre la formación académica y las oportunidades laborales disponibles.
La diputada recordó que, hace más de 20 años, en 2002, se promulgó la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores, la cual señala la necesidad de crear más centros de atención geriátrica y gerontológica a nivel nacional. Sin embargo, a pesar de los avances en la legislación, la realidad es que los gerontólogos siguen siendo escasos en el sistema de salud, y muchos se ven obligados a recurrir al autoempleo o a trabajos ajenos a su campo de estudio.
El gobierno mexicano también forma parte de la iniciativa internacional de la «Década de Envejecimiento Saludable 2020-2030» de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que busca promover un envejecimiento saludable y la inclusión activa de los adultos mayores. Sin embargo, la diputada cuestionó la falta de integración de los gerontólogos en programas clave como el «Salud Casa por Casa» del ISSSTE, donde estos profesionales deberían ser parte fundamental de los equipos de atención, pero no lo son.
Ante esta situación, Salomón Durán concluyó que es urgente modificar las políticas públicas para reconocer y fortalecer el papel de los gerontólogos en la atención a los adultos mayores. Para ello, se requiere mejorar las condiciones laborales y el reconocimiento profesional de estos especialistas, lo que a su vez garantizaría una atención de calidad para la población mayor de 60 años.
El foro también contó con la participación de representantes de instituciones clave como el IMSS, el ISSSTE, la Secretaría de Bienestar y legisladores locales de Hidalgo, quienes escucharon de primera mano las preocupaciones de los gerontólogos y se comprometieron a buscar soluciones para mejorar su inserción en el sistema de salud.
En resumen, lo que está en juego no solo es el futuro de los gerontólogos, sino también el bienestar de millones de personas mayores que, cada vez más, necesitan una atención especializada para envejecer de manera digna y saludable. Sin duda, es hora de que México ponga atención a este problema y busque soluciones a la altura de los desafíos que enfrenta.