Por Bruno Cortés
EE. UU. asume custodia de 29 capos mexicanos, golpeando al crimen organizado con firmeza.
Ciudad de México, 27 de febrero de 2025 – En un paso decidido contra el narcotráfico transnacional, Estados Unidos tomó custodia de 29 acusados mexicanos vinculados a cárteles de drogas, en una operación que refuerza su compromiso con la seguridad nacional y regional. Según un comunicado del Departamento de Justicia, liderado por la Fiscal General Pamela Bondi, estos individuos enfrentan cargos por crimen organizado, tráfico de drogas, asesinato, uso ilegal de armas y lavado de dinero, evidenciando la magnitud del esfuerzo por desmantelar estructuras delictivas de alto calibre.
Entre los detenidos se encuentran líderes y gerentes de organizaciones como el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel del Noreste, La Nueva Familia Michoacana y el Cártel del Golfo. Estas entidades, recientemente clasificadas como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO) y Terroristas Globales Especialmente Designados (SDGT) por el Departamento de Estado, son responsables de inundar el mercado estadounidense con cocaína, metanfetamina, fentanilo y heroína, además de perpetrar actos violentos que han desestabilizado comunidades a ambos lados de la frontera.
La designación como FTO y SDGT marca un avance estratégico en la lucha contra el crimen organizado. Esta medida, respaldada por la Ley de Inmigración y Nacionalidad y la Orden Ejecutiva 13224, permite a EE. UU. congelar activos, restringir movimientos financieros y aislar a estos grupos del sistema económico global. Según el Departamento de Estado, esta acción busca proteger al hemisferio de las «campañas de violencia y terror» impulsadas por los cárteles, un enfoque que Pamela Bondi describió como una prioridad ineludible: “Estamos dedicados a destruir los cárteles y honrar a quienes han arriesgado sus vidas por la justicia”.
La cooperación entre EE. UU. y México emerge como un aspecto positivo clave. Aunque no se detallaron los mecanismos específicos de esta operación, la entrega de estos 29 acusados sugiere un nivel de coordinación bilateral que podría fortalecer la relación en materia de seguridad. Publicaciones como La Jornada han destacado que esta acción responde a una estrategia conjunta para enfrentar el tráfico de drogas, un problema que, según la DEA, genera millonarias ganancias a los cárteles y agrava la crisis de opioides en EE. UU., con más de 70,000 muertes por fentanilo en 2023.
Las declaraciones oficiales refuerzan el tono optimista de esta maniobra. Kash Patel, director del FBI, afirmó que “la era de dañar a estadounidenses sin consecuencias ha terminado”, proyectando una postura de mano dura que podría disuadir futuras operaciones criminales. Este enfoque no solo apunta a debilitar la estructura de mando de los cárteles, sino que también envía un mensaje de unidad y resolución a nivel internacional, posicionando a EE. UU. como líder en la lucha contra el narcoterrorismo.
A pesar de los desafíos, como la posible escalada de violencia o tensiones diplomáticas señaladas por analistas en El País, el impacto inmediato es prometedor. La captura de figuras clave podría interrumpir las cadenas de suministro de drogas y reducir la capacidad operativa de estos grupos, al menos temporalmente. Expertos consultados por Infobae coinciden en que, aunque los cárteles han mostrado resiliencia historically, operaciones como esta pueden crear ventanas de oportunidad para que las autoridades mexicanas y estadounidenses consoliden avances en seguridad pública.
En conclusión, la custodia de estos 29 acusados por parte de EE. UU. representa un hito esperanzador en la batalla contra el crimen organizado transnacional. Al combinar sanciones económicas con acciones legales contundentes, esta estrategia no solo castiga a los responsables de la violencia y el tráfico de drogas, sino que también abre la puerta a una colaboración más efectiva entre naciones. Mientras el mundo observa, este esfuerzo podría sentar las bases para un futuro más seguro en la región.