Canadá confirma caso de hantavirus en pasajero de crucero MV Hondius

La Agencia de Salud Pública de Canadá confirmó el primer caso positivo de hantavirus de los Andes en un ciudadano que formaba parte de los pasajeros del crucero MV Hondius. El paciente fue ingresado de emergencia el pasado jueves en un centro hospitalario de la provincia de Columbia Británica junto a su cónyuge, quien obtuvo un diagnóstico negativo en las pruebas de laboratorio.

El desglose estadístico del brote epidemiológico revela que un total de cuatro ciudadanos canadienses se encontraban a bordo de la embarcación al momento de detectarse el foco de infección. A nivel internacional, el conteo oficial de la emergencia sanitaria registra un acumulado de tres personas fallecidas debido a las complicaciones médicas asociadas a esta enfermedad.

La embarcación turística MV Hondius inició su itinerario el pasado 1 de abril desde el puerto de Argentina para emprender una ruta transatlántica. El manifiesto de viaje detalla que el barco transportaba a un contingente total de 88 pasajeros y 61 miembros de la tripulación, quienes permanecieron aislados bajo protocolos de observación.

El organismo sanitario de Canadá precisó que, pese a la confirmación de este contagio, el índice de peligrosidad biológica para la población abierta del país norteamericano se mantiene en niveles mínimos. Los especialistas descartaron cualquier analogía operativa o epidemiológica con crisis sanitarias previas como la pandemia de Covid-19.

Los registros de la Organización Mundial de la Salud indican que actualmente no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento farmacológico específico para contrarrestar los efectos del hantavirus. La atención médica se limita a dar soporte ventilatorio y hemodinámico intrahospitalario a los pacientes que desarrollan el síndrome cardiopulmonar.

La cepa detectada en este brote, denominada virus de los Andes, posee la particularidad biológica de ser la única variante conocida capaz de transmitirse directamente entre seres humanos. Esta característica técnica ha encendido las alertas de las redes de vigilancia epidemiológica en los puertos de arribo del Atlántico.

El periodo de incubación del patógeno mantiene bajo monitoreo estricto a las agencias migratorias, ya que los síntomas pueden tardar varias semanas en manifestarse clínicamente. Las autoridades canadienses coordinan el intercambio de datos clínicos con las terminales marítimas sudamericanas para trazar la línea de contactos de los tripulantes.

 

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