Cambio climático empujará a 158 millones de mujeres a la pobreza extrema

La inacción global ante la crisis climática y la persistente desigualdad de género proyectan un escenario crítico para mediados de siglo: 158.3 millones de mujeres y niñas adicionales podrían caer en la pobreza extrema para el año 2050. Según el informe Gender Snapshot 2025 de ONU Mujeres, la vulnerabilidad económica femenina se acelera ante fenómenos meteorológicos extremos, afectando principalmente la seguridad alimentaria y la autonomía financiera en los países del Sur Global.

Los datos duros revelan una brecha de género en la nutrición global; actualmente, 47.8 millones de mujeres más que hombres padecen inseguridad alimentaria, una cifra impulsada por la pérdida de cosechas y sequías recurrentes. Instituciones como Acción contra el Hambre (ACF) señalan que, en contextos de escasez, las mujeres son las últimas en ingerir alimentos y lo hacen en menores cantidades, perpetuando un ciclo de desnutrición sistémica.

En el ámbito financiero, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reportó que la Ayuda Pública al Desarrollo (APD) ascendió a 174,300 millones de dólares en 2025. Esta cifra representa una contracción histórica del 23.1% respecto al año previo, la mayor caída anual de la que se tenga registro. El 95.7% de este recorte proviene de potencias del G7 como Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, Japón y Francia.

Esta reducción presupuestal impacta directamente en programas como el Fondo de Apoyo a las Organizaciones Feministas (FSOF) de Francia. Organizaciones como Plan International Francia advierten que el retiro de fondos se traduce en el cierre de decenas de programas de apoyo, dejando a millones de beneficiarias sin acceso a servicios básicos de escolarización y protección social en regiones vulnerables.

La correlación entre el calentamiento global y la violencia también ha sido cuantificada. Un estudio de la Iniciativa Spotlight (alianza entre la Unión Europea, la ONU y el gobierno de México) indica que por cada 1° C que aumenta la temperatura global, la violencia doméstica se incrementa en un 4.7%. Este dato vincula directamente las anomalías térmicas con la seguridad física de las mujeres en el hogar.

En países como Bangladés, las inundaciones extremas han documentado un aumento en los matrimonios infantiles y la violencia de género. Mathilde Henry, de la organización CARE Francia, describe el cambio climático como un «acelerador del riesgo» que multiplica las amenazas preexistentes para las poblaciones femeninas que dependen de la agricultura de subsistencia.

Pese a este panorama, la representación femenina en la toma de decisiones internacionales sigue siendo marginal. Especialistas como Hoang Thi Ngoc Ha y Gladys Yolanda Guamán Casillas urgen a los gobiernos a integrar a las mujeres de comunidades indígenas en las políticas públicas, ya que ellas lideran soluciones de adaptación basadas en la naturaleza y la agroecología que actualmente carecen de financiamiento suficiente.

 

También te podría interesar

Deja un comentario