Por Juan Pablo Ojeda
La tarde de este viernes, Gail Castro, conocido en redes sociales como «Gail Toys» y hermano del popular youtuber sinaloense Markitos Toys, fue brutalmente acribillado al salir del restaurante Villa Marina, en la colonia El Sauzal de Rodríguez, en Ensenada, Baja California. El ataque, perpetrado cerca de las 18:00 horas, dejó al influencer sin vida tras recibir cinco impactos de bala en el estómago, brazo y rostro, en un hecho que ha reavivado las especulaciones sobre los nexos entre creadores de contenido y el crimen organizado en México.
De acuerdo con reportes preliminares, el homicidio ocurrió a escasos metros de un almacén donde se almacenaba combustible robado, un indicio que podría vincular el crimen con actividades ilícitas en la región. Elementos de seguridad acudieron al lugar tras el reporte de detonaciones y acordonaron la zona, aunque hasta el momento no hay detenidos, según informó el medio Milenio. La Fiscalía General del Estado de Baja California ha iniciado una investigación, pero las autoridades aún no han emitido un pronunciamiento oficial sobre el móvil del asesinato.
Gail Castro, de 32 años, era un creador de contenido que compartía en redes sociales videos sobre su vida cotidiana junto a su esposa, Brianda Sánchez, su hijo y su hermano Marcos Eduardo Castro, mejor conocido como Markitos Toys. Con 281 mil seguidores en Instagram y un canal de YouTube con más de 115 mil suscriptores, Gail proyectaba una imagen de familia y lujo que contrastaba con las acusaciones que lo perseguían. Tanto él como su hermano habían sido señalados en panfletos distribuidos en Culiacán como parte de un grupo de influencers presuntamente cercanos a «Los Chapitos», los hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán, líderes de una facción del Cártel de Sinaloa. Estas amenazas, que incluían la publicación de sus rostros, se intensificaron en los últimos meses en medio de la pugna interna entre las facciones del cártel.
Markitos Toys, de 26 años, es una figura prominente en el noroeste de México, con más de 4 millones de suscriptores en YouTube, donde promociona la venta de refacciones de autos y muestra un estilo de vida ostentoso. Anteriormente propietario de un autolavado, su popularidad lo llevó a ser homenajeado con un corrido por el Grupo Delta. Sin embargo, su trayectoria no ha estado exenta de controversias: en 2020 fue detenido en Mazatlán por alterar el orden público y circular en vehículos sin placas, un incidente que marcó el inicio de los cuestionamientos sobre sus vínculos con el crimen organizado.
El asesinato de Gail Castro se suma a una ola de violencia contra creadores de contenido en Sinaloa y zonas aledañas, en un contexto de enfrentamientos entre «La Mayiza» y «Los Chapitos». Apenas en enero de este año, la casa de los padres de Markitos en Culiacán fue atacada a balazos e incendiada, un evento que lo llevó a abandonar temporalmente el país. Otros influencers relacionados con el círculo de «Los Toys», como «El Jasper» y «El Chilango», también han sido asesinados en los últimos meses, lo que sugiere un ajuste de cuentas en el que las redes sociales y el narco se entrelazan peligrosamente.
Este crimen en Ensenada no solo sacude a la comunidad digital, sino que pone en el reflector la compleja relación entre la cultura de los influencers y las dinámicas del narcotráfico en México. Mientras las autoridades buscan esclarecer los hechos, el silencio de Markitos Toys en redes sociales tras el asesinato de su hermano alimenta las especulaciones sobre el futuro de esta familia en el ojo público.