Por Juan Pablo Ojeda
Tras años de espera y un largo proceso de extradición, el caso de Estados Unidos contra dos de los narcotraficantes más célebres de México dio inicio esta semana. Rafael Caro Quintero, conocido como el ‘Narco de Narcos’, y Vicente Carrillo Fuentes, apodado ‘El Viceroy’, comparecieron ante la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York apenas 24 horas después de haber sido trasladados desde territorio mexicano. Ambos se declararon no culpables de los múltiples cargos que pesan en su contra, marcando el comienzo de un juicio que promete revelar detalles clave sobre el crimen organizado trasnacional.
Caro Quintero, una figura legendaria en el mundo del narcotráfico, es acusado por las autoridades estadounidenses de liderar el Cártel de Guadalajara en los años 80 y de ser responsable del secuestro y asesinato del agente de la DEA, Enrique ‘Kiki’ Camarena, en 1985. Su extradición, concretada el 27 de febrero de 2025, pone fin a una saga de detenciones, liberaciones controversiales y recapturas que mantuvieron al capo en el ojo público por décadas. Por su parte, Carrillo Fuentes, heredero del Cártel de Juárez tras la muerte de su hermano Amado Carrillo Fuentes (‘El Señor de los Cielos’), enfrenta cargos relacionados con el tráfico de drogas y lavado de dinero, actividades que habrían sostenido una de las organizaciones criminales más poderosas del norte de México.
En la audiencia inicial, los fiscales estadounidenses presentaron una batería de cargos que incluyen conspiración para distribuir narcóticos, uso de armas de fuego y homicidios vinculados al narcotráfico. Los abogados defensores de ambos señalaron que sus clientes rechazan las acusaciones y anticiparon una batalla legal prolongada. “No hay pruebas concluyentes que sustenten estas imputaciones; lucharemos por demostrar su inocencia”, afirmó el representante legal de Caro Quintero ante los medios.
El juicio, que se espera dure varios meses, no solo pondrá a prueba la cooperación judicial entre México y Estados Unidos, sino que también podría arrojar luz sobre las redes de complicidad que permitieron a estos capos evadir la justicia durante tanto tiempo. Analistas consideran que este proceso será un termómetro para medir la efectividad de la política antidrogas bilateral, en un contexto donde la violencia y el tráfico ilícito siguen siendo desafíos centrales para ambos países.
Desde su llegada a Nueva York, la seguridad en torno a los dos acusados ha sido extrema, reflejando su estatus como objetivos de alto perfil. Para México, esta extradición representa un paso simbólico en su lucha contra el narcotráfico, aunque no exento de críticas: sectores políticos han cuestionado si el traslado de Caro Quintero y Carrillo Fuentes a suelo estadounidense refleja una incapacidad del sistema judicial mexicano para procesarlos localmente.
A medida que el caso avance, la atención estará puesta en las pruebas que presente la fiscalía y en la posible aparición de testigos clave, algunos de los cuales podrían ser excolaboradores de los acusados. Por ahora, el ‘Narco de Narcos’ y ‘El Viceroy’ enfrentan un futuro incierto en una corte extranjera, mientras el mundo observa el desenlace de una de las historias más esperadas del crimen organizado mexicano.