Argentina humilla a Brasil y se convierte en el primer clasificado sudamericano al Mundial 2026

En una noche histórica en el Estadio Monumental, Argentina no solo venció a Brasil: la despedazó. Con un contundente 4-1, la selección dirigida por Lionel Scaloni se convirtió en el primer equipo sudamericano en asegurar su boleto al Mundial 2026 (México, Estados Unidos y Canadá), y lo hizo de la manera más dulce posible: humillando a su clásico rival ante su gente.

Desde el pitido inicial, Argentina demostró por qué es la actual campeona del mundo. Julián Álvarez abrió el marcador a los 4 minutos, anticipando lo que sería una goleada monumental. Enzo Fernández (12′), Alexis Mac Allister (37′) y Giuliano Simeone (71′) completaron la fiesta albiceleste, mientras que Matheus Cunha (26′) anotó el único tanto brasileño, un mero consuelo en medio del desastre.

Lo más sorprendente es que Argentina logró esta hazaña sin Lionel Messi, ausente por lesión. El equipo demostró una solidez colectiva que dejó en evidencia las carencias de un Brasil desorientado, que llegó al partido con un interino en el banquillo (Fernando Diniz fue despedido horas antes del encuentro) y se fue con una de las peores derrotas en su historia contra Argentina.

Con esta victoria, Argentina alcanzó los 31 puntos en las Eliminatorias Sudamericanas, consolidándose como líder absoluta. Brasil, en cambio, se estancó en el cuarto lugar con 21 unidades, aún sin garantizar su clasificación.

La Albiceleste se une a Irán, Japón y Nueva Zelanda como equipos ya clasificados al Mundial, además de los tres países anfitriones. Para Messi, que cumplirá 38 años durante el torneo, esta será su sexta Copa del Mundo, un récord en la historia del fútbol.

¿Qué sigue para ambos equipos?

  • Argentina viajará a Chile en junio para continuar su imparable campaña.
  • Brasil, en crisis, enfrentará a Ecuador en Quito, con la urgencia de reaccionar si no quiere complicar su clasificación.

Este partido no fue solo una victoria: fue una declaración de principios. Argentina, aún sin su estrella, demostró que sigue siendo una máquina imparable. Brasil, en cambio, deberá hacer una profunda autocrítica si quiere volver a ser lo que alguna vez fue.

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