Resguardada por el mismísimo dios Quetzalcóatl, podrás admirar a los gigantescos Atlantes de piedra que cuidan la que alguna vez fuera la urbe tolteca más importante. Encuentra la Zona Arqueológica de Tula en pleno centro histórico de Tula de Allende, Hidalgo (entrando por Actopan y desviándote por la calle Del Tesoro).
Aventúrate a explorar los vestigios de esta ciudad que hasta la fecha es muestra fehaciente de su majestuosidad, muy acorde con sus pobladores que se destacaban por ser muy cultos y prudentes; incluso los hijos de grandes señores de pueblos cercanos y lejanos asistían aquí a la escuela. Esta urbe floreció y tuvo su auge hasta el siglo X, después sería arrasada por tribus neochichimecas.
La civilización tolteca destacaba en campos tan diversos como la orfebrería, las artes, la pintura y la arquitectura, estas dos últimas te sorprenderán a cada paso que des, pues ciertas pirámides todavía conservan rastros de las pinturas que alguna vez las decoraron con vivos colores. Recorre el Palacio Quemado, la Pirámide del Sol, el Coatepantli, Chac Mool, Zompantli, el Altar Central, el Juego de Pelota y Tlahuizcalpantecuhtli, dedicado a la estrella de la mañana; que te transportarán en el tiempo.
Lo más impresionante es el Centro Ceremonial, un adoratorio donde se reúnen los Atlantes gigantes de Tula, también conocidos como “Cariátides”, que con más de cuatro metros de altura y labrados en piedra basáltica te dejarán sin habla.
Tampoco puedes irte sin visitar el Museo Jorge R. Acosta que se encuentra ahí mismo, exhibiendo piezas tanto originales como réplicas.

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