Caracas a 17 de noviembre de 2021.- La agenda detallada del diálogo realizado en México entre el 13 de agosto y el 16 de octubre, con la mediación de Noruega, se manejó con total hermetismo.
Las partes se limitaron a informar que trabajaban en función de la negociación sobre derechos políticos para todos, garantías electorales y un cronograma para elecciones observables.
Además, informaron que se había incluido como punto el levantamiento de las sanciones internacionales contra el Gobierno (de las que la administración responsabiliza en parte a la oposición), la protección de la economía nacional, la renuncia de la violencia y la defensa del Esequibo, zona en disputa entre Guyana y Venezuela.

Avances palpables

Pese a que el diálogo quedó en modo de espera, el discurso político cambió. Tanto la oposición como el Gobierno moderaron notoriamente el tono de sus discursos cruzados.
La delegación gubernamental también dijo en México que eliminaría la figura de “protectorados”, una especie de interventores que el oficialismo designó en las jurisdicciones en las que ganó la oposición en 2017.
Otro avance es la incorporación de observadores de la Unión Europea a las elecciones. La participación de este bloque no se registraba en la nación caribeña desde 2007.
De forma inédita, también están en el país representantes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Además, acompañarán estos comicios expertos en procesos electorales del Centro Carter, cuya última observación fue en las presidenciales de 2013, cuando Maduro ganó sus primeras elecciones, tras la muerte de Hugo Chávez (1954-2013).
Aunque la participación de estos observadores ha generado rechazo en algunos sectores del oficialismo, que los consideran agentes “colonizadores” o intervencionistas, su presencia en Venezuela es vista como una buena señal no solo por parte de la oposición interna sino también por parte de varios actores internacionales.

Camino a las elecciones

A pesar de estos avances, el proceso de diálogo quedó suspendido luego de que Estados Unidos extraditó desde Cabo Verde al comerciante colombiano y diplomático de Venezuela Alex Saab, quien se encontraba preso desde hace 491 días, por solicitud del país norteamericano, quien lo acusa de lavado de dinero a favor de Maduro.
Hace un mes, Maduro indicó que hasta el momento no sabía cuándo podría retomarse el diálogo.
Sin embargo, la suspensión de estas conversaciones no detuvo la marcha de las elecciones ni la participación de observadores internacionales.
En este contexto de negociaciones, en medio de la casi permanente crisis económica y la pandemia, Venezuela se dirige a las elecciones de este domingo con una campaña fuera de lo normal: hay menos concentraciones en las calles, escasas vallas publicitarias y pocas tarimas con música en cada plaza.

Mover el voto

Contra todo pronóstico y con el expediente de los últimos tres procesos electorales marcados por el abstencionismo, cada sector hace lo suyo para intentar atraer a sus votantes.
El oficialismo habla de superar “ahora sí” la crisis, y la oposición hace esfuerzos por unificar a sus candidatos a pesar de que los acercamientos por un lado provoquen grietas por el otro costado.
Conseguir candidatos unitarios de oposición en los 23 estados ha sido el objetivo inalcanzable de la oposición en estos comicios, una situación que amenaza con dejarlos disminuidos ante el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que una vez más ha dado muestra de que su organización pese a también tener fuertes divisiones internas.
En estas condiciones, poco más de 20 millones de electores están llamados a votar el próximo 21 de noviembre, para elegir 23 gobernadores, entre los 329 candidatos; 4.462 para las 335 alcaldías, y 65.000 para las asambleas legislativas.
Tomado de Sputnik

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