Una reforma que quiere frenar a los “chapulines” y evitar la sobrerrepresentación en el Congreso

Por Bruno Cortés

 

La política mexicana no deja de sorprender, y en esta ocasión, la diputada federal Abigail Arredondo Ramos, del PRI, presentó una iniciativa que podría cambiar la forma en que entendemos la representación política en México. ¿Qué es lo que está en juego? Básicamente, evitar que los partidos políticos pierdan espacios de representación en el Congreso, mientras luchan contra la simulación y la sobrerrepresentación, dos fenómenos que afectan la democracia en el país.

En una rueda de prensa acompañada por Rubén Moreira Valdez, coordinador del Grupo Parlamentario del PRI, y otros diputados de su bancada, Arredondo explicó de manera sencilla que la iniciativa busca reformar varios artículos de la Constitución, específicamente los artículos 52, 53, 54, 56, 60, 116 y 122. La idea es distinguir claramente entre los legisladores de mayoría relativa (los que son elegidos directamente por la ciudadanía) y los de representación proporcional o plurinominales (que son los designados por los partidos para equilibrar la representación).

Lo que propone Arredondo es muy claro: los espacios plurinominales no deben ser propiedad de una persona, sino del partido. En pocas palabras, cuando un legislador llega al Congreso por la vía plurinominal, se debe a su partido y a la ideología que representa. Si decide cambiar de partido o renunciar, no puede quedarse con ese espacio, como ocurre actualmente con algunos casos de «chapulines legislativos», aquellos políticos que saltan de un partido a otro a lo largo de su carrera.

La diputada explicó que este tipo de cambios de bancada provocan un desequilibrio en el Congreso, afectando la representación democrática y la estabilidad de las cámaras. Y es que, como se ha visto en ocasiones recientes, algunos legisladores se mueven de un partido a otro sin rendir cuentas a los votantes, lo que da pie a lo que ella llama una mayoría artificial, que no representa lo que realmente votó la ciudadanía.

Un ejemplo claro de esto sucedió el pasado 29 de agosto, cuando 15 diputados del PVEM decidieron unirse a las filas de Morena, modificando la mayoría calificada sin un respaldo real de los votantes. Esto, según Arredondo, genera un desajuste que afecta la democracia en el país, pues las decisiones se toman con base en acuerdos internos de los partidos y no por el voto ciudadano.

La propuesta también busca que los legisladores, al llegar por la vía plurinominal, no puedan cambiarse de bancada en medio del mandato, algo que ha sido una práctica común y ha sido muy criticado por la población. “Queremos acabar con esa mala práctica”, dijo la diputada, haciendo un llamado a sus compañeros de otras bancadas para que se sumen a la iniciativa.

Además de esta reforma, Arredondo presentó otro punto de acuerdo para exhortar a los congresos locales a ajustar sus legislaciones de acuerdo con lo establecido en la Ley General de Asentamientos Humanos, en el marco de compromisos internacionales adquiridos en 2016, en la Conferencia Habitat III sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible. México, desde ese entonces, se comprometió a seguir una nueva agenda urbana que impulsa el crecimiento y desarrollo ordenado en todo el país.

Por su parte, el diputado Mario Calzada Mercado celebró la iniciativa de la «ley antichapulín», afirmando que esta medida es muy bien recibida por la ciudadanía. “Cuando una ley hace sentido, está en el gusto de los ciudadanos”, comentó. Mientras tanto, Rubén Moreira, coordinador del PRI, explicó que esta reforma no tiene un tinte partidista, ya que su objetivo es regular cómo se manejan los votos de los partidos para asegurar que los plurinominales no afecten el equilibrio de las Cámaras.

La propuesta, aunque polémica, también toca otro tema que genera debate: el nepotismo. Rubén Moreira adelantó que su bancada también apoyará la eliminación de esta práctica en los procesos electorales. No obstante, dejó en claro que el nepotismo sigue siendo un problema en el Poder Judicial, lo que ha provocado que muchos vean con escepticismo el compromiso real por erradicarlo.

Así que, en resumen, con esta iniciativa la diputada Abigail Arredondo busca ponerle un freno a la simulación política, a la sobrerrepresentación y a la «transfuguismo» legislativa, buscando una representación más equilibrada, justa y transparente en el Congreso. Esta reforma, si se aprueba, podría cambiar la forma en que los mexicanos entendemos la política y la representación popular en el Congreso.

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