CDMX a 04 de octubre del 2021.-Así lo reveló el Centro para la Diversidad Biológica, el cual solicitó a través de transparencia varios correos electrónicos de empresas cabilderas de la industria de pesticidas, como los son Bayern Ag y Croplife America.

Las compañías presionaron a autoridades mexicanas para modificar la prohibición en la que se declaró ilegal el uso del pesticida glifosato y se ordenó reducir paulatinamente las importaciones de maíz transgénico a México.
De acuerdo con el experto en alimentos libres de transgénicos Ken Roseboro, México importa anualmente hasta 18 millones de toneladas de maíz transgénico de EEUU, equivalentes a 2.700 millones de dólares.
“La agroindustria de Estados Unidos se opone tanto a la decisión de México de prohibir el maíz transgénico porque representa una amenaza para su mercado”, declaró Roseboro en entrevista para Milenio Diario.
En uno de los correos obtenidos, enviado el 13 de enero de 2020 entre miembros de la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, se advierte que en la administración de Andrés Manuel López Obrador hay muchos “activistas-biotecnológicos” que coinciden con la propia postura del presidente de México.
Dicha postura, además, se ve reflejada en los rechazos de permisos de importación que expide la Secretaría de Marina y Recursos Naturales (Semarnat), los cuales, según el correo, no tiene sustento científico.
Otro correo electrónico fue enviado el 23 de enero de 2020 y advierte que la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios de México (Cofepris) se está “convirtiendo en un gran problema”, pues impide el uso de glifosato en cultivos por ser probablemente cancerígeno.
Mazorcas de maíz - Sputnik Mundo, 1920, 30.09.2021

En el último correo, del 28 de febrero de 2020, el actual consejero del Instituto de Política Agraria y Comercial de Estados Unidos, Timothy Wise, asegura que se cabildeó para que el tema entrara en el nuevo Tratado de México, EEUU y Canadá, bajo el pretexto de defender la soberanía alimentaria estadounidense.
El glifosato es un herbicida cuya patente pasó en 2018 de Monsanto a Bayer, aunque el uso masivo de este pesticida se popularizó en la década de los 90 y su origen data de la década de los 70.
Fue en marzo de 2015 cuando la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reclasificó el glifosato y lo calificó como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”.
A pesar de que Bayer defiende el uso de esta sustancia, la compañía enfrenta más de cien mil denuncias por los efectos cancerígenos que dejó su uso, por lo cual deberá pagar hasta 10.900 millones de dólares.
Tomado de Sputnik.

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