Un taco no se le niega a nadie

Aunque el taco sea considerado el plato más popular, emblemático y representativo de México, quizás muchos desconozcan que debe comerse de pie y con suficiente técnica y cuidado para no derramar su contenido.
Así lo advierte Teodoro Rentería Arróyave, un experimentado periodista mexicano, pero además, reconocido y exquisito gran gourmet, autor de numerosos artículos sobre las tradiciones gastronómicas de su país.
Este veterano académico, multifacético presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, y secretario de Desarrollo Social de la Federación Latinoamericana de Periodistas, recuerda que la gastronomía mexicana por sus sabores, estilos, y colores fue declarada “Patrimonio de la Humanidad” por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Dicha culinaria, recalca, incluye en forma preponderante el taco, ese suculento alimento de infinidad de variedades, seguramente la más importante aportación popular de la gastronomía mexicana al universo.

Presidente vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional, Rentería Arróyave cuenta que el vocablo proviene de la palabra náhuatl ‘tlahco’, lo cual significa “mitad o en el medio”, al referirse a la forma en que está conformado.

Si bien es de conocimiento universal y en muchos lugares se instalan taquerías para venderlo, y las taquizas están presentes en eventos gourmet de las más altas sociedades, algunas personas fuera de México no saben sus alcances.  Para detallarlo, así dijo.
Coinciden los investigadores que el taco fue creado en el México prehispánico. La referencia más antigua es de Bernal Díaz del Castillo en su libro “Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España”.

Consigna que Moctezuma Xocoyotzin, el Tlatoani -emperador- de los mexicas-, utilizaba a manera de cuchara las tortillas hechas en piedras calientes, formando algo parecido al taco que conocemos hoy en día; la segunda es la forma de enviar la comida a los trabajadores del campo, envuelta en tortillas.

En cuanto a su elaboración, la masa de nixtamal más antigua proviene del 1,500 antes de Cristo y se encontró en el Soconusco, Chiapas. La primera taquiza que se documentó fue en los tiempos de la conquista española, hecha por Hernán Cortés en Coyoacán para sus capitanes, narrada también por Bernal Díaz del Castillo en su crónica clásica: se sirvió carne de cerdo con tortillas. ¡Qué banquete!

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