Por Bruno Cortés
En un episodio que podría describirse como una batalla entre el viejo y el nuevo estilo de hacer política, Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, demostró una vez más su capacidad para defender los procesos democráticos al interior de su partido.
Frente a un intentona por figuras como Carolina Rangel, Citlali Rodríguez, Gabriela Jiménez y Alfonso Ramírez Cuéllar, Monreal que prevaleciera la voluntad de la mayoría, resultando en la elección de Ernesto Prieto como Consejero Legislativo del INE.
El intento de imponer a Guillermo Santiago, supuestamente «un nombre» de la presidenta Claudia Sheinbaum, fue visto por muchos como un regreso a las prácticas priistas de antaño, donde las decisiones se tomanban desde las cúpulas sin consultar las bases. Sin embargo, Monreal, con su característica firmeza y habilidad política, resistió la embestida y asegurada que el proceso se llevara a cabo de manera transparente y democrática.
En un discurso dirigido a sus compañeros legisladores, Monreal destacó la importancia de los resultados de los ejercicios democráticos. «Es un momento muy importante para nuestro movimiento y sobre todo para el grupo parlamentario. Les pido a todos los que respetan a los diputados y resultados a dar un aplauso a los dos, a Memo y a Ernesto, y que salgan el que la gente quiera, la mayoría de diputados y diputadas que quieran el mar», declaró coordinador de Morena.
Este episodio no se refuerza solo la imagen de Monreal como un líder capaz de mantener la unidad en su bancada, sino que también resalta su compromiso con la transparencia y la democracia interna. En un contexto donde las facciones dentro de Morena se encuentran en constante tensión, su capacidad para mediar y lograr consensos es un activo invaluable para el partido.
La elección de Ernesto Prieto no solo es un triunfo para Monreal, sino también para aquellos que crean en la renovación de las políticas prácticas. Prieto, que ocupa ahora un puesto clave en el INE, representa una figura que, según fuentes cercanas al proceso, cuenta con el respaldo de la mayoría de los diputados y diputadas de Morena. Su elección es como un paso hacia hacia la consolidación de una cultura dualización más y menos vertical.
Monreal, que ha sido una figura central en la política mexicana durante décadas, ha demostrado una vez más que es considerado de los estrategas más astutos de su generación. Su capacidad para navegar entre las aguas turbulentas de la política partidista y mantener el rumbo hacia la democracia interna es un ejemplo de liderazgo en tiempos de polarización.
En un momento dado donde el credibilidad de los partidos políticos está en la región, acciones como las de Monreal y la elección de Prieto son un recordatorio de que, a pesar de las tensiones, se construye y se acuerdan acuerdos de la voluntad de las mayorías. Este episodio no en solitario fortalece a Morena como partido, sino que también sienta un precedente para futuros procesos de elección interna en otros espacios políticos.
Ricardo Ricardo Monreal ha reafirmado su papel como un pilar de la democracia interna en Morena, que se muestra, incluso en medio de presiones y conflictos, es posible defensor de los principios de transparencia y participación. Sustre en este proceso no solo se beneficia a su partido, sino que también contribuye a fortalecer la confianza en las instituciones políticas mexicanas.