Mole nupcial solo en fonda Mi Lupita

El Mole se ha convertido en parte de la escena culinaria convencional en México, y muchos restaurantes ahora lo venden todos los días del año. Sin embargo, muy pocos lugares son restaurantes solo para mole, y aún menos tienen un mole lo suficientemente grande como para haber sostenido el negocio durante décadas.


Uno de nuestros restaurantes favoritos, Fonda Mi Lupita, una pequeña fonda en el Centro Histórico que comenzó a hacer mole en 1957, tiene esa rara distinción.
El propietario Rosendo Gutiérrez y su esposa son originarios del Estado de México. Después de casarse, decidieron combinar dos recetas de mole de sus pueblos de origen y el resultado fue el mole nupcial que llevan más de 60 años sirviendo.
Su receta de mole es de alto secreto; Rosendo está celoso de mantenerlo así, pero nos dijeron que contiene tres tipos diferentes de chiles, frutas y varias especias, para un total de hasta 30 ingredientes. El resultado es una salsa espesa y suave, suave con un toque de dulzura.
Cuando llegamos pedimos el “Caldo Especial”, un caldo de pollo servido con arroz, pechuga de pollo desmenuzada, rodajas de aguacate y chile chipotle.
Fue el preludio perfecto de lo que vino a continuación. Nuestro plato principal fueron las “Enchiladas Especiales”, enchiladas de mole servidas con pechuga de pollo desmenuzada, cebolla y dos tipos de queso.


El pan se lleva a la mesa para que pueda recoger hasta la última gota de mole en su plato. Si las enchiladas se secan, el mesero puede darle un relleno de mole. También puedes pedir un trozo de pollo, como piernas o muslos, bañado en mole y servido con arroz.
Fonda Mi Lupita ofrece platos especiales algunas veces al año. Durante la Semana Santa y las vacaciones de invierno se pueden pedir romeritos , un plato elaborado con las ramitas de una planta silvestre del mismo nombre que se asemeja tanto al romero como al mole de la casa, y el bacalao a la vizcaina , un plato de bacalao de origen vasco.


En septiembre y agosto se preparan chiles en nogada para celebrar el Día de la Independencia de México.
Por este pequeño establecimiento han pasado muchas personalidades políticas, del entretenimiento y sociales reconocidas, pero la clientela fiel que viene desde hace muchos años de todas partes de la ciudad es la que ha hecho de Fonda Mi Lupita la institución culinaria que es hoy.

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