Texto y fotografía: Justino Martínez / Maya Comunicación

Se celebra el 111° aniversario de la Revolución Mexicana, movimiento iniciado por Francisco I Madero para derrocar del poder a Porfirio Díaz, quien había gobernado por mas de treinta años.


Para entender el suceso de la Decena Trágica, hay que recordar el inicio del movimiento Maderista. Francisco I Madero proclamó el Plan de San Luis con el lema “Sufragio Efectivo, No Reelección” que llamaba a tomar las armas contra el Gobierno de Díaz el 20 de noviembre de 1910. Ante la negativa del general de renunciar al poder, el conflicto armado se inició en el norte del país, extendiéndose a otras partes del territorio nacional. Cuando los sublevados ocuparon Ciudad Juárez (Chihuahua), Díaz presento su renuncia y se exilió en Francia.


En 1911 se realizaron nuevas elecciones y resultó electo Francisco I. Madero, poniendo fin a la Revolución Maderista. Pero el país aún se encontraba inestable, existían diferencias con otros líderes revolucionarios y contrarrevolucionarios que estaban en contra e inconformes con el nuevo gobierno.


En las sombras se gestó una conspiración en la que participaron Manuel Mondragón y Victoriano Huerta. El 9 de febrero de 1913 inicia el golpe de Estado militar, conocido como “Decena Trágica” para derrocar a Francisco I. Madero de la presidencia de México. La sublevación se inició en la Ciudad de México, las tropas de Manuel Mondragón pusieron en libertad a los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz, quienes estaban presos.

Su primer movimiento fue capturar un edificio estratégico localizado en La Ciudadela, el cual funcionaba como depósito de armas y municiones. Los rebeldes tuvieron a su disposición 27 cañones, 8500 rifles, 100 ametralladoras, 5000 obuses y 20 millones de cartuchos. Otorgándoles una gran ventaja contra el ejercito de Madero.


El 17 de febrero, Gustavo A. Madero descubrió que Huerta era un traidor, lo llevó ante el presidente, pero este no creyó en sus palabras y lo liberó. El 18 de febrero, Victoriano Huerta ordenó detener a Gustavo A. Madero y a Adolfo Bassó, Intendente del Palacio Nacional, para ser trasladados a la Ciudadela. Por órdenes de Manuel Mondragón torturaron en la Plaza de la Ciudadela a Gustavo A. Madero y dejaron su cuerpo a los pies del monumento a Morelos donde también fusilaron a Adolfo Bassó.


Huerta firmó el Pacto de la Ciudadela el 18 de febrero con el apoyo del embajador Henry Lane Wilson, consumando su traición para destituir al presidente y al vicepresidente. Ese mismo día Madero y Pino Suárez fueron arrestados y obligados a renunciar.

El 19 de febrero, Huerta fue designado y reconocido como presidente de México.
El 22 de febrero Huerta y Mondragón acordaron asesinar a Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, logrando usurpar el poder con un golpe de Estado exitoso.

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