Ángel Lara, una historia entre un cañaveral de saberes de la tierra

CDMX 3 de febrero del 2021.-Ángel ha dedicado toda su vida al campo, desde que tiene 10 años conoció la labor de la trabajar la tierra,  y hoy a sus 53 años sigue dedicando ocho horas de su día al cultivo de la caña de azúcar con la que produce piloncillo que comercializa en su comunidad.

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La producción de caña es muy variable, en promedio -dice Ángel- cosecha unas 400 mancuernas de dos kilogramos cada una, es decir, 800 kilos en total, pero si hace mucho calor es probable que la producción no alcance esa cantidad, sin embrago, sirve para alimentar al ganado que cría para autoconsumo del cual obtiene carne y leche.

Además de practicar la ganadería de traspatio, nuestro productor tiene un huerto familiar en el que siembra limón, aguacate y plátano, alimentos que le generan un ingreso extra, pues cuando cosecha los vende con la gente de su pueblo.

El cultivo de caña de azúcar es la principal actividad de Ángel, la cual comienza a sembrar en marzo y hasta mayo, para cosecharla a principios del año siguiente, en este aspecto nos platica lo importante que es prodigarle cuidados a la tierra, por ejemplo, -dice- “más que nada escardar la tierra, no dejar que se llene de maleza y cuidarla del ratón porque se traga mucho a la caña”.

El siguiente proceso de la cosecha es la molienda, la cual realiza con trapiche tirado por bestias (mulas), extrae el jugo de la caña de azúcar que hierve y revuelve hasta alcanzar el punto exacto de espesura que le permita formar los pilones.

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Por otra parte, nos comprarte que, en el tema de la pandemia, la principal afectación la han tenido en la movilidad, sin embargo, gracias a la cosecha del año pasado “que fue muy buena”, tiene alimento suficiente para consumir en estos momentos.

Ángel Lara, nuestro #HéroeDeLaAlimentación está feliz, pues por primera vez recibirá del gobierno un apoyo para su cultivo de caña de azúcar y será de Producción para el Bienestar.

Este es el mensaje final que Ángel Lara, pequeño gran productor de caña de azúcar quiso que compartiéramos con ustedes:

“…que valoren nuestro esfuerzo, propio del campesino, porque sino ya no va haber nada, todo vamos a tener que comprar”.

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