David Beasley, director del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA), afirmó este lunes que está dispuesto a discutir personalmente con Elon Musk la cuestión del hambre mundial y que, incluso, puede enseñarle al magnate cómo su organización está luchando para solucionar dicho problema.

“En lugar de tuits, permítame mostrarle. Podemos reunirnos en cualquier lugar –en la Tierra o en el espacio–, pero sugiero que lo hagamos sobre el terreno, donde podrá ver al personal del PMA, los procesos y, sí, la tecnología del PMA, en funcionamiento”, escribió el alto funcionario en Twitter.

La declaración se produce luego de que el fundador de Tesla y SpaceX asegurara la semana pasada estar dispuesto a vender un paquete de acciones de su empresa automotriz y donar 6.000 millones de dólares, el equivalente a un 2 % de su fortuna –la suma necesaria, según la ONU, para ayudar a 42 millones de personas que se enfrentan a graves niveles de inseguridad alimentaria–, si Beasley le explicaba cómo ese dinero resolvería el hambre global.

El jefe del PMA apuntó que mientras Tesla produjo el pasado año unos 500.000 automóviles eléctricos, el Programa Mundial de Alimentos dio comida a “más de 115 millones de personas con casi 20.000 millones de raciones”.

“Usted sabe cómo hacer coches; nosotros sabemos cómo alimentar a la gente. Décadas de experiencia probada. Sistemas y operaciones en su lugar”, dijo. “Estoy deseando mostrarle cómo lo hacemos. Tal vez usted pueda mostrarnos cómo hacerlo mejor”, agregó.

Asimismo, Beasley señaló que los estados financieros y los documentos operativos del PMA, así como sus informes de evaluación independientes, auditorías e informes anuales de desempeño a nivel mundial y nacional son “todos públicos”. “No dude en consultarlos: somos un libro abierto”, concluyó.

El problema del hambre mundial
El funcionario explicó el martes en una entrevista en la CNN que el problema del hambre en el mundo se vio agravado por el cambio climático y los conflictos desde antes de la pandemia de covid-19. Sin embargo, la crisis sanitaria empeoró la situación, dejando a “42 millones de personas que están literalmente llamando a la puerta de la hambruna”. “Es el peor escenario posible”, resumió.

De acuerdo con un reciente informe de la ONG Oxfam, el número de personas que fallecieron de hambre en el mundo se multiplicó por seis en el último año: hasta once personas mueren cada minuto de hambre y desnutrición, en comparación con las alrededor de siete personas que pierden la vida cada minuto a causa del coronavirus.

Oxfam cifra en 155 millones las personas en todo el mundo —20 millones más que el año pasado— que viven actualmente en niveles de crisis de inseguridad alimentaria o peor.

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