Por Bruno Cortés
La relación entre México y Estados Unidos ha sido siempre muy cercana, pero no sin sus tensiones. Recientemente, el diputado Ricardo Monreal Ávila, quien es coordinador de Morena en el Congreso y presidente de la Junta de Coordinación Política, dejó claro que la situación se ha vuelto aún más complicada. Según Monreal, ha trascendido que el Departamento de Estado de Estados Unidos está considerando la posibilidad de declarar a varios cárteles mexicanos como «Organizaciones Terroristas Extranjeras». Si esto llega a ocurrir, sería un hito en más de 200 años de historia entre ambos países.
¿Pero qué significa exactamente que Estados Unidos haga esta declaración? Básicamente, convertir a estos cárteles en «terroristas» implica que los Estados Unidos los consideraría como un peligro para su seguridad nacional, lo cual traería consigo sanciones y acciones legales más fuertes. Es un paso muy significativo, algo nunca antes visto en la relación bilateral.
Ricardo Monreal, a través de sus redes sociales, expresó que esta medida no es el trato que México espera de su vecino y socio comercial. Además, resaltó que México está comprometido en colaborar con Estados Unidos en problemas como el fentanilo y la migración irregular, pero enfatizó que México no es un refugio para los criminales, sino todo lo contrario: está dispuesto a erradicar el crimen en cualquier forma, tanto en México como en cualquier parte del mundo.
Monreal también fue claro en su postura sobre lo que él ve como un intento de injerencia por parte de Estados Unidos. Señaló que, aunque México está comprometido en combatir las drogas y el crimen organizado, también se debe rechazar cualquier intento de invadir la soberanía del país. Al final, es un asunto de seguridad nacional, y debe ser tratado de manera conjunta, pero respetando los límites de cada nación.
El problema del narcotráfico entre México y Estados Unidos no es nuevo. Desde los años 60, cuando el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, declaró la famosa «guerra contra las drogas», este tema ha generado roces entre los dos países. México ha sido acusado de ser un «trampolín» para el tráfico de drogas, mientras que las autoridades mexicanas han señalado que la demanda de drogas en Estados Unidos es la que está detrás de este problema.
A lo largo de los años, se han implementado varias iniciativas como el mecanismo de certificación, en el cual el Congreso de Estados Unidos determinaba qué países cooperaban en la lucha contra las drogas. Aunque la intención era buena, el enfoque unilateral fue muy criticado en su momento. Más tarde llegó la Iniciativa Mérida, que trajo apoyo técnico y financiero a México para combatir el narcotráfico, pero el problema no solo no se resolvió, sino que se intensificó, especialmente con el aumento de las drogas sintéticas como el fentanilo.
En este contexto, Monreal mencionó que Estados Unidos está pensando en declarar a varios cárteles mexicanos como «terroristas». Entre los nombres que suenan están el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación, la Familia Michoacana, el Cártel del Noreste y los Cárteles Unidos. Además, se incluirían a tres organizaciones no mexicanas: el Clan del Golfo de Colombia, la Mara Salvatrucha de El Salvador y el Tren de Aragua de Venezuela.
En resumen, la propuesta de Estados Unidos de catalogar a los cárteles mexicanos como «terroristas» podría marcar un antes y un después en la relación entre ambos países. Monreal ha dejado claro que México está dispuesto a colaborar en la lucha contra el crimen, pero también a defender su soberanía y rechazar cualquier medida que se perciba como injerencista. Un tema delicado, sin duda, pero fundamental para el futuro de la seguridad y la política en América del Norte.