CDMX a 15 de noviembre, 2021.- El estrés es bien conocido por causar cambios en el estado anímico de las personas, pero también es capaz de afectar el apetito, haciendo que las personas no les provoque comer nada en lo absoluto.

Diversos profesionales del ámbito han llevado a cabo investigaciones para determinar cuál es la razón precisa por la cual esta falta de hambre ocurre al tener estrés. Entre sus estudios han encontrado que ciertas neuronas en el hipotálamo (que se encargan de la regulación de las conductas alimenticias) también están conectadas a otras zonas del cerebro en donde hay neuronas de dopamina, cuya labor es la de regular el estado anímico de las personas.

El estrés inclusive puede llegar a ocasionar ansiedad en el estómago esto se debe a que el estrés estimula al cerebro para que secrete hormonas que activan el sistema nervioso simpático y, a su vez, la respuesta de lucha o huida.

Algunas hormonas del estrés, como el CRF (su nombre común es factor de liberación de corticotropina), suprimen el apetito al afectar el sistema digestivo y disminuir la sensación de hambre. Los individuos con estrés persistente o aquellos afectados por ansiedad generalizada pueden tener más probabilidades de tener elevaciones crónicas de estas hormonas, lo que resulta en una supresión prolongada del apetito

¿Cómo evitar la falta de apetito en momentos de estrés?

Es importante en lo posible evitar que tu organismo se acostumbre a malos hábitos alimenticios que pueden surgir en esos períodos en los que te encuentras muy estresado, como por ejemplo saltarte comidas o elegir alimentos poco saludables debido a que esto perpetua más la falta de apetito por estrés. Para ello, te puede ser de mucha utilidad seguir los siguientes consejos:

  • Controla tus niveles de estrés: Si estás experimentando pérdida de apetito, consuélate sabiendo que es probable que sea una afección temporal que se resolverá por sí sola cuando disminuya tu nivel de estrés. Puede ayudarte realizar actividades que te hacen sentir más tranquilo.
  • Elige alimentos que sean fáciles de digerir: Evita los alimentos con alto contenido de grasa, fibra y azúcar, que son más difíciles de procesar para el sistema gastrointestinal y pueden resultar en malestar
  • Bebe calorías: Beber puede ser más fácil que comer cuando no tienes apetito, así que se recomienda tomar bebidas de reemplazo de comidas o batidos densos en nutrientes en momentos de mucho estrés.
  • Hazle caso a tus antojos: Si ciertos alimentos te atraen en algún momento del día, permítete comerlos, incluso si eso significa comer elementos que normalmente no comerías en tu dieta usual. Habrá luego bastante tiempo para volver a una alimentación saludable y controlar tu ingesta cuando vuelva tu apetito.
  • Limita la cafeína: La cafeína estimula el sistema nervioso simpático y puede suprimir el apetito aún más.
  • Ve a un médico: Si tu pérdida de apetito dura más de dos a cuatro semanas y/o pierdes más de 4 kilos en un mes, consulte con tu médico o terapeuta. Con toda probabilidad, este síntoma indica que realmente podrías necesitar ayuda para controlar el estrés.

Importancia de comer aún en períodos de estrés

La alimentación es relevante, independientemente del estado en el que te encuentres. La razón de esto es que es la manera en la que le proporcionas a tu cuerpo los nutrientes y la energía que precisa día a día para desempeñar sus funciones adecuadamente.

Cuando te hallas estresado, de por sí tu cuerpo ya se ve afectado, y si a esto le sumas alimentarte mal durante esos días, entonces tu cuerpo se puede ver más afectado aún. Por ende, has de hacer lo posible para que tu alimentación no sea del todo perjudicada en momentos de estrés.

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