Un lugar de tranquilidad donde se pueden desconectar del caos citadino, además de un punto para realizar actividad física, es solo un poco de lo que representa para los habitantes de Tlatelolco el Jardín Santiago.
Este pequeño pero fresco lugar ubicado en avenida Ricardo Flores Magón, esquina con Paseo de la Reforma (muy cerca de la plaza de las Tres Culturas), fue inaugurado en los 60. La obra estuvo a cargo del arquitecto Mario Pani como parte del proyecto Conjunto urbano Nonoalco Tlatelolco. Sin embargo, el emplazamiento del Jardín data de hace más de 400 años, ya que este formaba parte del convento de Santiago Tlatelolco en el siglo XVI.


La barda perimetral de este tranquilo lugar está hecha de cantera rosa, la cual cuenta con una banca corrida para que uno se pueda sentar y disfrutar de la vista. Así mismo, dentro del jardín hay dos bustos, uno dedicado al grabador mexicano José Guadalupe Posada y otro al médico alemán fundador de la homeopatía, el doctor Christian Hahhemann. Además de contar con bancas en los pasillos y diferentes tipos de plantas y flores, el Jardín Santiago también cuenta con una cruz atrial que recuerda los días como parte de la Parroquia de Santiago Apóstol.
En el centro del jardín hay un templo monóptero, el cual es un homenaje a la grandeza de Tlatelolco, en su parte alta se encuentra la siguiente frase (la cual se rumora dijo Cuauhtémoc cuando descubrió la zona):
“Aquí ponemos y asentamos en la forma que hallamos la laguna grande, como atijereada: sus olas como plata y brillantes como el oro, tan fragante y olorosa, donde fundamos nuestro pueblo de Tlatelulco”.

Texto y fotos por: Abirruth Gómez / IG: @rruth1609

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