CDMX a 24 de noviembre, 2021.- A pesar de la violencia generalizada en contra de las mujeres, México vive un momento histórico en materia de equidad de género con el mayor número de gobernadoras en funciones (7) y con un Poder Legislativo federal equitativo, por lo que el escenario pinta para que el país tenga por primera vez una mujer presidenta.

La afirmación la suscribe la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien sentenció que el país está listo para su primera mujer presidenta, en un contexto en el que se posiciona como la posible candidatura presidencial de Morena.
Lo anterior, a pesar de que México se mantiene como uno de los países más violentos contra las mujeres y con sólo uno de los tres poderes federales en condiciones de paridad, el legislativo (sólo hay cuatro magistradas de 11 en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y siete mujeres de 19 en el gabinete presidencial).
A esto se suman encuestas como la de De las Heras Demotecnia, realizada en 2018, y la cual arroja que el 50% cree que el país no está listo para tener una mandataria.
Sin embargo, las especialistas consultadas por Sputnik afirman que el país cuenta con las condiciones sociales, políticas y culturales para tener una presidenta, aunque reconocen varios obstáculos.

Condiciones legales y sociales

En entrevista para Sputnik, la investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y coordinadora de la Red de Politólogas, Flavia Freidenberg, afirmó que las condiciones de violencia no son suficientes para impedir que una mujer sea presidenta, como se puede ver en América Latina y las diferentes mandatarias que ha tenido la región recientemente.
“En los últimos años los esfuerzos que se han hecho desde diferentes actores políticos y sociales, desde los movimientos sociales de mujeres, desde el movimiento feminista, desde las propias autoridades electorales, jurisdiccionales y también administrativas, desde la academia, las coaliciones de actores críticos que han acompañado las reformas legales, han ido generando mayores condiciones para que más mujeres sean electas. Entonces, estamos en un momento muy interesante de México y de América Latina, en donde cada vez más mujeres acceden a los cargos de representación popular”, afirmó.
Sobre este punto, la consejera del Instituto Nacional Electoral (INE) Dania Ravel considera que la violencia puede ser un obstáculo en la formación de cualquier mujer, en cualquier carrera, pero, al menos en la cuestión electoral, existen los mecanismos para denunciar la violencia política por cuestión de género.
En 2014, el INE logró la aprobación de la Reforma Político Electoral que establece que en elecciones “los partidos políticos deberán garantizar la paridad entre géneros en candidaturas a legisladores federales y locales”. La normativa se actualizó en 2019 cuando se estableció que la mitad de las candidaturas a puestos públicos, de cualquier orden, debían garantizarse a las mujeres.
Al respecto, la consejera electoral reconoce que uno de los temas más reclamados por mujeres aspirantes a puestos públicos es la diferencia entre equidad formal y la igualdad sustantiva, la primera cuando se reconoce ante la ley y la segunda cuando se refleja en la práctica.
Lo anterior ya que, a pesar de conseguir las candidaturas, no obtienen el apoyo de sus partidos, ya sea político y hasta económico, e incluso muchos congresos locales no han acatado las leyes en la materia.
“Se habla de igualdad formal cuando hay reconocimiento de los mismos derechos de los hombres y mujeres ante la constitución de las leyes, pero en la práctica suceden cosas contrarias, no nos voltean a ver, no nos dan la oportunidad, no nos dan las mismas condiciones de competencia. Incluso en su momento Josefina Vázquez Mota [la primera candidata mujer del Partido Acción Nacional para la presidencia de México en las elecciones federales de 2012.] dijo que no se sentía muy apoyada por su partido. A lo mejor esto se deba o derive del machismo arraigado que se sigue teniendo en nuestra cultura, me parece que sigue siendo un reto”, reconoce Ravel Cuevas.
De acuerdo con datos del INE, en las elecciones de junio de 2021 se recibieron un total de 147 denuncias por violencia política por cuestión de género, 100 más que en las elecciones de 2017-2018.
La especialista considera que dentro de los primeros obstáculos que enfrentará quien aspire a ser presidenta será conseguir condiciones equitativas de competencia política, que incluyan desde el apoyo íntegro del partido y hasta conseguir los recursos suficientes.
“Un reto es conseguir cambiar la cobertura sexista que hacen los medios de comunicación que muchas veces invisibilizan el liderazgo de mujeres o generan una serie de criterios que denotan el ejercicio de su poder, y el siguiente reto es convencer al electorado, demostrar y evidenciar que una mujer puede gobernar un país de la misma manera que lo puede hacer un hombre”, opina Freidenberg.

La violencia pasa desapercibida

Un tema pendiente que dificulta la persecución de este tipo de violencias es que muchas veces las mujeres han normalizado ciertas actitudes machistas, por lo que pasan desapercibidas y no se denuncian.
Cuando presidía la Comisión de Igualdad de Género del INE, la consejera Dania Ravel realizó un cuestionario para conocer qué tipos de violencias han sufrido las políticas. Aunque la mayoría respondió que no fue víctima de este fenómeno, muchas en realidad sí la habían padecido en acciones como que no se les daba la palabra cuando la pedía o simplemente se ignoraba su opinión.
Para Freidenberg se trata de una cuestión de resistencia ante el cambio, un pendiente dentro de las políticas públicas para alcanzar la equidad de género.
“Porque evidentemente los partidos políticos siguen resistiendo a que haya mujeres candidatas, entonces ponían a mujeres en cargos legislativos y no ejecutivos. Lo que se hizo en esta elección fue una iniciativa mucho más fuerte, mucho más firme respecto a que hubiera paridad a las candidaturas de gobernadoras. Y esto es lo que va a ir cambiando, va ir afectando las visiones, los estereotipos, los prejuicios que se tienen sobre los liderazgos de las mujeres”, opinó.
Para la elección intermedia de 2021, y ante la omisión legislativa de regular la paridad total en elecciones locales y federales, el INE emitió un acuerdo para obligar a los partidos a postular al menos a tres mujeres para las seis gubernaturas que se votaron. En total, en los últimos comicios compitieron 3.936 mujeres y 3.000 hombres.

Contra los estereotipos

Parte de la violencia política, coinciden las entrevistadas, son los estereotipos y prejuicios que se difunden en medios de comunicación y que alientan ideas machistas. En México, según el estudio La responsabilidad de la televisión mexicana en la erradicación de la violencia de género de la investigadora Aimeé Vega, cada hora se muestran dos ejemplos de violencia machista en televisión abierta.
“Las propias candidatas se pueden quejar, por ejemplo, que en algún medio de comunicación pone una nota periodística que en realidad lo único que está haciendo es tratar de descreditarla por ser mujer, o reproduce estereotipos de género; se puede iniciar un procedimiento especial, se pueden emitir medidas cautelares para ordenar que se quite este contenido; después lo puede conocer en resolución final la sala regional especializada y se puede sancionar al medio y al periodista”, explicó la consejera Dania Ravel.
La violencia y los estereotipos no quedan solo en la televisión y pasan a las redes sociales. De acuerdo con un estudio del Colegio de México, del total de mensajes que reciben personajes como la escritora y académica Beatriz Gutiérrez Müller o la periodista Denise Dresser, el 95% se consideran violentos o discriminatorios.
“Las candidatas saben que se enfrentan a esta manera de hacer política (…). Las mujeres sabemos que cuando caminamos por las calles estamos expuesta a la violencia, que cuando queremos liderar estamos expuestas a los estereotipos, que cuando queremos trabajar estamos expuestas a reducir el tiempo que tenemos para el cuidado. Hay un montón de desafíos que sabemos. Lo interesante seria que los hombres también lo supieran y que hombres y mujeres trabajen juntos por una sociedad más igualitaria”, aseveró Freidenberg.

Liderazgos de mujeres

En el contexto de la pandemia, la ONU publicó el artículo Las virtudes de las mujeres en el poder ante las crisisen el que resaltaba la actuación de gobiernos liderados por mujeres, los cuales habrían priorizado la atención a salud antes que la reactivación económica, lo que alimenta la idea de que existe una diferencia entre gobiernos de hombres y mujeres.
“Eso es esencialista, pensar que las mujeres lideran diferente porque son mujeres a mí no me termina de convencer (…). Las mujeres por el hecho de ser mujeres no salen con un chip especifico de cómo ejercer el liderazgo, puede ser que muchas mujeres ejercen un liderazgo transformacional, mucho más empático, un liderazgo mucho más inclusivo, un liderazgo mucho más sororo, pero no quiere decir que todas las mujeres van a gobernar así o que existe un estilo de liderazgo por el sólo hecho de ser mujer”, consideró.
Para la consejera electoral, esta idea se trata de una “trampa del feminismo que otorga ciertas cualidades superiores a las mujeres como por ejemplo de probidad o de ética”.
Para la coordinadora de la Red de Politólogas, liderazgos como el de la exdiputada Martha Tagle y la excandidata presidencial Patricia Mercado son algunos de los que se podrían posicionar en la carrera presidencial, mientras que la consejera ve a potenciales candidatas en todos los partidos.
“Al final de cuentas cuando se estableció el principio de paridad de género en las postulaciones eso era lo que se buscaba que se volteara a ver a las mujeres que llevaban años en los partidos políticos y que merecen tener un cargo público y que merecen ser consideradas para las candidaturas de un cargo relevante”, afirmó.

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