El tejocote es una fruta que crece en México y algunas partes de Guatemala; su cosecha comienza a partir de agosto, pero los meses con mayor consumo son noviembre y diciembre.
Esta fruta de temporada contiene compuestos bioactivos, principalmente fenólicos, los cuales actúan como protectores en contra de agentes antioxidantes.

De acuerdo con información de la Universidad Nacional Autónoma de México, los compuestos fenólicos tienen también propiedades antiinflamatorias, vasorelajantes e hipolipidémicas; es decir, también ayuda a prevenir las enfermedades relacionadas con el corazón.

En un estudio citado por la UNAM, se informa que el tejocote estimula la producción de especies reactivas de oxígeno, lo que ayuda a modular la capacidad antioxidante.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural señaló que el tejocote también contiene calcio y hierro, las cuales son indispensables para diferentes procesos biológicos, por ejemplo, el adecuado funcionamiento del sistema inmunológico, el mantenimiento de la salud ósea y evitar la anemia por deficiencia de hierro.

Las culturas prehispánicas utilizaban el tejocote para preparar múltiples remedios y curar distintas dolencias como enfermedades respiratorias, digestivas y para bajar de peso por sus propiedades diuréticas.

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