Ciudad de México, 11 de noviembre del 2021.- La tarde del miércoles 10 de noviembre, el exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya, recibió una segunda orden de prisión preventiva justificada por riesgo de fuga, ahora por el caso Agronitrogenados, pese a que sus abogados ofrecieron algunas propiedades millonarias del exfuncionario como reparación del daño que causó la compra de la planta de fertilizantes a las finanzas de la petrolera.

Sin embargo, el juez Artemio Zúñiga determinó que Lozoya debe permanecer en el Reclusorio Norte, en donde de acuerdo con el periodista Salvador García Soto en su columna de El Universal, el exdirector de Pemex lucía “algo desencajado y demacrado” tras permanecer su primera semana en prisión.

De acuerdo con el columnista, el expresidente Enrique Peña Nieto -quien vive en España- sigue con atención “en medio de su vida desenfadada y de sus visitas recientes a la ciudad eterna, el juicio de su exdirector de Pemex que, entre más se hunda, más peligroso se vuelve” para el exmandatario.

Y es que, amigos cercanos que han visto en fechas recientes a Peña en la capital española, le señalaron al periodista que sí está muy al pendiente de lo que sucede en el caso de Emilio Lozoya, a quien le tiene mucho más miedo por lo que pueda decir en su contra, tanto en el caso Odebrecht como en el de Agronitrogenados, si es que se llega a sentir perdido.

“No es que se le vea preocupado, pero sí atento y algo nervioso por el curso que pueda tomar el juicio contra Lozoya, sobre todo a partir de esta segunda orden de encarcelamiento y de lo que puede significar: que el exdirector de Pemex difícilmente saldrá de la cárcel en lo que resta del sexenio”, le confesó al columnista un personaje político que ha visto recientemente a Peña Nieto.

El comunicador resaltó que hasta el momento “no hemos conocido al Lozoya desesperado o que se siente abandonado. La zona de confort y privilegios en que se había movido hasta ahora, gracias a su pacto con la FGR y con el fiscal Gertz Manero, lo había mantenido más o menos tranquilo y apuntando sólo contra los políticos de oposición, principalmente panistas, que le interesaba acusar y eventualmente encarcelar al presidente López Obrador”.

Él, por su cuenta -señaló García Soto- “sólo había acusado sin éxito a Luis Videgaray, su archienemigo y quien está detrás de todas las acusaciones en su contra; pero hasta ahora con Peña Nieto había sido cauteloso y, más allá de mencionar su nombre como uno de los que lo utilizaron como ‘instrumento de corrupción’, no le ha hecho ninguna acusación concreta”, destacó.

Es por eso que, señaló el periodista, ahora la duda es cómo actuará Lozoya Austin después de las órdenes de aprehensión, toda vez que los privilegios se le terminaron y que todo indica, ya no tiene posibilidades de seguir negociando con la Fiscalía General de la República (FGR).

“Si Lozoya quiere volver a tener alguna posibilidad de recuperar el criterio de oportunidad, que por ahora le canceló la FGR, tendrá que dar algo más que acusaciones y señalamientos vagos e imprecisos contra políticos opositores del actual gobierno. Si ya intentó y no pudo acusar a Videgaray, después de él solo queda Enrique Peña Nieto. Por eso va la pregunta hasta Madrid: ¿Ya empezamos a preocuparnos, Enrique? o ¿seguimos gozando de la dolce vita?”, finalizó el periodista.

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